Miles de granjeros taiwaneses realizaron el jueves una escandalosa protesta por los planes del gobierno de permitir la importación de carne vacuna proveniente de Estados Unidos que contiene un aditivo para el crecimiento y exigieron a su presidente que "le diga no" a Washington.

La protesta realizada frente al edificio legislativo tiene lugar en momentos en que el recién elegido presidente Ma Ying-jeou trata de fortalecer sus relaciones con Estados Unidos mediante la solución de la disputa por la carne. El problema de la carne vacuna estancó las conversaciones comerciales, cruciales para mantener la ventaja competitiva de la isla en el intercambio mundial.

Los manifestantes marcharon por la noche hasta el Consejo de Agricultura de Taiwán y le lanzaron a la policía excremento de puerco y huevos podridos. La policía antimotines, provista de escudos, impidió que los manifestantes ingresaran al edificio después que superaran una barrera de seguridad.

El plan de importación ha provocado una tormenta. Los legisladores de oposición exigieron la renuncia del primer ministro Sean Chen por ceder ante la presión estadounidense. La Unión Europea y China han prohibido la carne vacuna.

Los legisladores cuestionan si los supermercados, restaurantes y puestos de comida etiquetarían como se exige la carne de res estadounidense. Unos 20.000 criadores de cerdos y vacas tenían previsto participar en la protesta del jueves.

Taiwán prohibió en 2003 todas las importaciones de carne vacuna de Estados Unidos debido a preocupaciones sobre la enfermedad de las vacas locas, pero en 2006 autorizó las de carne de res deshuesada.