El aspirante a la postulación presidencial por el Partido Republicano Mitt Romney ha acumulado paulatinamente tal ventaja que ha dejado a sus rivales casi sin posibilidad alguna de obtener la candidatura y enfrentarse en noviembre al presidente Barack Obama.

Las victorias del ex gobernador de Massachusetts en seis de los 10 estados con primarias el martes han dejado al ex senador Rick Santorum y al ex congresista Newt Gingrich con muy pocas alternativas para impedir la postulación de Romney. Una de esas opciones consistiría en una enconada batalla durante la Convención Nacional Republicana de agosto en Tampa, en la Florida.

La victoria de Romney en las primarias del martes le permitirá contar para junio los 1.144 delegados necesarios a fin de obtener la postulación, y al ritmo actual ninguno de sus rivales podrá tener en esa fecha la mitad de los delegados necesarios. Hasta ahora Rommey cuenta con el 55% de los delegados salidos de las primarias y consejos vecinales.

Y Romney dio a entender a sus oponentes republicanos que deberían renunciar. La campaña de Romney distribuyó una carta según la cual sus seis victorias en una sola noche aumentaron su número de delegados hasta el punto de que resulta casi imposible que sus rivales puedan aventajarle.

Además, la misiva sugirió que los otros aspirantes dañan al partido con su insistencia de seguir en la contienda.

Un ayudante de Romney dijo que será necesario el designio de Dios para que gane cualquier otro candidato.

Santorum rechazó el razonamiento.

"Son capaces de recurrir a cualquier cosa y si es preciso valerse hasta del matonismo en esta liza", afirmó en Kansas. "Si el gobernador cree que ha recibido un mandato de Dios para ganar, que lo diga".

Santorum puede recurrir a su actuación en la primaria de Ohio como justificante para continuar la campaña electoral. Pese a la enorme ventaja monetaria y de organización con la que cuenta Rommey, obtuvo la victoria por escaso margen frente a Santorum, lo que ilustra una vez más su falta de popularidad en el rector más conservador del electorado republicano.

Gingrich y Santorum sostienen que Romney es un advenedizo a las causas conservadoras, con un historial plagado de inconsistencias e incapaz de articular diferencias importantes con Obama.

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Los redactores de Associated Press Stephen Ohlemacher y Steve Peoples contribuyeron a este artículo.