Emigrados de América Latina y el Caribe enviaron el año pasado cerca de 61.000 millones de dólares a sus países de origen, 6% más que los 57.600 millones remitidos en 2010, según un informe divulgado el jueves por el Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo.

El aumento del año pasado confirmó la tendencia ascendente de estas transferencias iniciada a mediados del 2010, tras la fuerte caída registrada en el 2009 a consecuencia de la crisis económica global. En el 2011, casi todos los países de esta región recibieron un mayor volumen de remesas medidas en dólares que el año previo, dijo el BID en un comunicado.

Para el 2012, el FOMIN anticipa que las remesas a esta región crecerán a una tasa similar a la del año pasado.

La mayoría del dinero provino de tradicionales destinos de migrantes latinoamericanos y caribeños como Estados Unidos y España.

En años recientes, a medida que algunas economías han mejorado, las remesas se han convertido en una porción más reducida del producto interno bruto. Sin embargo, en varios países de la región representan más de 10% del PIB.