El Parlamento español convalidó el jueves la polémica reforma laboral impulsada por el nuevo gobierno conservador, que abarata considerablemente las condiciones de despido.

El centro derechista Partido Popular hizo valer su amplia mayoría en la cámara baja y sacó adelante el texto por 197 votos a favor por 142 en contra. Los populares contaron con el apoyo de la formación nacionalista catalana Convergencia i Unió (CiU) y otros dos pequeños partidos.

La ley entró en vigor el pasado 11 de febrero a la espera de la ratificación legislativa. No obstante, el Parlamento también acordó por unanimidad un debate más profundo de la ley, abriendo la puerta a la posible introducción de enmiendas en un futuro próximo.

El gobierno del PP presentó en febrero la reforma laboral, con la que dijo espera sentar las bases para contener la hemorragia del desempleo, que actualmente afecta al 22,9% de la población.

La nueva ley elimina la indemnización de 45 días por año trabajado y la sustituye por una de 33 días. Pero además, el texto revisa la flexibilidad laboral y el llamado despido objetivo o procedente.

En ese sentido, las empresas que registren pérdidas o tres trimestres consecutivos de caída de ingresos podrán despedir empleados con una compensación de 20 días por año trabajado.

La reforma ha chocado con un rechazo frontal de los sindicatos mayoritarios de izquierdas y el opositor Partido Socialista.

Miles de personas se manifestaron contra las nuevas medidas laborales el pasado 19 de febrero y se convocaron nuevas marchas de protesta en las principales capitales del país el domingo 11 de marzo.

Los principales sindicatos Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CCOO) no descartaron la huelga general.