Tienen sus trombones y sus trompetas, sus cornetas y sus clarinetes.

Pero las bandas de música de las escuelas secundarias en el sur de California están sin tubas en estos días, y sus directores creen saber la razón.

Hay un bandido suelto a la caza de tubas. Alguien, dicen, que está ingresando en escuelas secundarias desde el East Side de Los Angeles hasta las costas de Manhattan Beach y robándose el costoso instrumento para venderlo en el creciente mercado negro de música de banda sinaloense.

Una vez poco conocida al norte de México, la banda sinaloense se ha vuelto el género de música hispana de más rápido crecimiento en Estados Unidos en los últimos 20 años, y es especialmente popular en Los Angeles, donde los músicos se congregan en lugares como la Plaza Mariachi para ofrecer sus servicios a fiestas, bodas, quinceañeras y otros eventos.

"Músicalmente, es atractivo porque es muy dinámico y colorido", dijo Josh Kun, un experto en cultura crosfronteriza en la Universidad del Sur de California", sobre esa música surgida de las polkas que los inmigrantes alemanes y franceses llevaron al norteño estado mexicano de Sinaloa en el siglo XIX.

"Más allá del contexto puramente musical", dice, es atractivo porque es también el contexto para la vida de los inmigrantes mexicanos ... es sobre la vida entre dos mundos y cómo sostener tu identidad en ese equilibrio".

Y todo se centra en la tuba, el instrumento más importante en la banda sinaloense.

Sin un tipo en el centro y al frente soplando esos rápidos "umpa, umpa, umpa" que solamente una tuba puede emitir, una banda sinaloense no es nada.

"La banda está sostenida por la tuba y la percusión", dice Bill Roper, un tubista profesional. "La tuba mantiene el tiempo y hace la función de bajo, y el resto de la banda no puede existir sin ello".

Además, la tuba es tan grande y palpitante que nadie en el público puede ignorarla, lo que le hace un instrumento muy atractivo, dice Roper. De hecho, en muchos casos la gente deja dinero en el instrumento de tubistas particularmente talentosos.

Así que olvídate del trompetista, el trombonista o el clarinetista. El tubista es para la banda lo que el guitarrista es para rock.

Es por ello que algunos maestros de música en las escuelas que han sido víctimas de robos piensan que los responsables son bandidos que las venden en el mercado negro.

"No pienso que nadie pasaría todo el trabajo de romper cerraduras, colarse en las escuelas y robarse específicamente las tubas solamente para desarmarlas", dijo Rubén González, maestro de música en la Escuela Secundaria South Gate, que ha perdido cinco tubas. "Valen mucho más en el mercado negro que si las derrites para venderlas como metal. Es cuestión solamente de dónde las están vendiendo. Aquí, o fuera del estado o en México".

Su escuela ha sido blanco de robos dos veces en el último año. Una de ellas en octubre, cuando ladrones se metieron en la sala de la banda y se llevaron tres tubas. Semanas más tarde regresaron y se llevaron otras dos. A la escuela solamente le quedan tres, lo que les dejó con "más tubistas que tubas", dijo González.

"Todo lo que se llevaron fueron las tubas. Una vez adentro, podían haberse llevado cualquier instrumento que deseasen, pero solamente se llevaron las tubas", dice.

En el humilde suburbio angelino de Bell, donde una de cada cinco familias es pobre, alguien se coló en la escuela y se llevó dos tubas. Allí también ignoraron otros instrumentos, dice la directora de la banda Ligia Chaves Rasas.

En la Escuela Secundaria Huntington Park dos tubas desaparecieron.

En el acaudalado Manhattan Beach, alguien se llevó cuatro tubas en la Escuela Secundaria Mira Costa, y en Compton se robaron ocho tubas de la Escuela Secundaria Centennial.

La policía del distrito escolar unificado de Los Angeles no respondió a llamadas telefónicas para comentario. Pero González indicó que le dijeron que la investigación continuaba, aunque no han mencionado sospechosos.

Aunque tubistas dicen que copias baratas hechas en China están cada vez más disponibles, una buena tuba nueva puede costar 6.000 dólares o más, e incluso una buena tuba usada puede costar unos 2.000.

"Todo el mundo debería tener asegurado su instrumento", dijo Victor Mortson, que enseña música en la Escuela Secundaria Ramona, en Riverside, donde varios sousafones --unas tubas más pequeñas-- desaparecieron en el feriado navideño. Mortson dice que él ya no deja su tuba en el auto.

Funcionarios de la escuela South Gate dicen que la pérdida de sus cinco tubas representa 30.000 dólares. Los funcionarios están tratando de recaudar donaciones de la comunidad para reemplazarlas.

Las tubas favoritas de los músicos de banda son los sousafones, por ser más pequeñas y ligeras. Pero en algunos casos, los ladrones se han llevado las tubas más tradicionales y pesadas empleadas en las orquestas sinfónicas.

Expertos dicen que incluso antes del auge de la banda sinaloense en California, el alto costo del instrumento le ha hecho siempre vulnerable a robos.

"Son instrumentos caros y en demanda", dice Kun, de USC. "En otro contexto quizás sería una guitarra eléctrica o un sintetizador sofisticado. Pero porque estamos en el sur de California, es la tuba".