Mitt Romney consiguió una victoria apretada clave en Ohio, se llevó otros cinco estados con facilidad y abulta su ventaja en delegados en la contienda para obtener la nominación presidencial del Partido Republicano, aunque se vio obligado a compartir los reflectores del Súper Martes con un renaciente Rick Santorum.

"Voy a obtener esta nominación", dijo Romney ante sus seguidores en Massachusetts, apuntando particularmente al apoyo dde delegados que es mayor que el total combinado de sus tres rivales.

En la noche más ajetreada de la campaña, Romney triunfó en su estado natal de Massachusetts además de Vermont, Virginia —donde ni Santorum ni Newt Gingrich pudieron presentarse— y las asambleas partidarias de Idaho.

Ohio era el premio mayor, aunque fue la contienda más apretada de todas.

"Mañana, despertamos y empezamos de nuevo. Y el día siguiente, hacemos lo mismo", dijo el ex gobernador de Massachusetts ante una multitud en su pueblo natal el jueves por la noche, mucho antes de que quedara clara la victoria crucial en Ohio. "Y así seguimos, día con día, paso a paso, puerta a puerta, corazón a corazón. Habrá días buenos. Habrá días malos. Siempre muchas horas, nunca hay tiempo suficiente para hacerlo todo", agregó.

El equipo de campaña de Romney estaba claramente nervioso mientras esperaban los resultados de Ohio, y abandonaron el salón del hotel en Boston casi inmediatamente después de que Romney finalizó su discurso.

Santorum se impuso en las primarias de Oklahoma y Tenesí, así como en las asambleas partidarias de Dakota del Norte, lo que suscitó nuevas dudas sobre la capacidad de Romney para asegurarse los votos de los conservadores en algunos de los estados que más se inclinan por los republicanos.

Romney triunfó en su estado natal de Massachusetts además de Vermont, Virginia —donde ni Santorum ni Newt Gingrich pudieron presentarse— y las asambleas partidarias de Idaho.

Ohio, un estado industrial que atrajo la mayor presencia y cantidad de publicidad de todas las contiendas de la fecha, y con razón: ningún republicano ha llegado a la Casa Blanca sin ganar Ohio en noviembre.

Después de cuatro derrotas ante Romney, el ex senador de Pensilvania se recuperó al ganar en tres estados en el Súper Martes. Pero en la principal contienda de la noche perdió en Ohio por un margen muy estrecho y perdió la oportunidad de restablecer su campaña general.

Santorum esperó hasta que Oklahoma y Tenesí cayeran en su poder antes de hablar ante sus seguidores en Ohio. "Esta ha sido una gran noche", exclamó Santorum a sus simpatizantes que lo aclamaban en una escuela secundaria antes de que se conocieran los resultados de Ohio. "Hemos ganador en el oeste, en el centro oeste y en el sur, y estamos listos para ganar por todo el país".

Las tres victorias de Santorum llegan en una elección en 10 estados, desde Alaska hasta Vermont. Romney venía de una racha de cuatro victorias en cuatro estados cuando ganó Massachusetts, Vermont, Idaho, Virginia y Ohio.

Los triunfos de Santorum en dos estados sureños parecen suficientes para impulsar su campaña de no favorito, a pesar de que cada vez más piden a los candidatos que se unan alrededor del líder Romney.

Gingrich registró una victoria, la primera en más de seis semanas. El ex presidente de la Cámara de Representantes se impuso en su Georgia natal, pero una andanada de publicidad negativa por un Super Comité de Acción Política que apoya a Romney lo mantuvo debajo del 50% y lo obligó a compartir delegados.

El representante texano Ron Paul había puesto sus esperanzas en Alaska en un esfuerzo por llevarse su primera victoria en la campaña, pero perdió ante Romney.

En total, hubo primarias en Virginia, Vermont, Ohio, Massachusetts, Georgia, Tenesí y Oklahoma. Las asambleas partidarias en Dakota del Norte, Idaho y Alaska completan el calendario.

Romney se llevó al menos 183 delegados de los 419 que estaban en juego en el Súper Martes. Santorum obtuvo al menos 64, Gingrich 52 y Paul 15. Aún quedan unos 100 por asignar, aunque Romney y Santorum podrían quedarse con la mayoría si no con todos ellos.

Con eso el ex gobernador de Massachusetts tiene 386, más que todos sus rivales juntos, un total que incluye respaldos de miembros del Comité Nacional Republicano, que automáticamente asisten a la convención y pueden apoyar al candidato que elijan. Santorum tenía 156 delegados, Gingrich 85 y Paul 40. Se necesitan 1.144 delegados para ganar la nominación en la Convención Nacional Republicana en Tampa, Florida, este verano.

La división de los estados asegura que la más turbulenta contienda republicana para definir a su candidato presidencial en una generación puede continuar.

Los candidatos ya tienen en la mira las siguientes contiendas, las asambleas partidarias de Kansas y Wyoming el sábado, seguidas de las primarias en Alabama y Misisipi el 13 de marzo.

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