Grecia ingresaba el jueves en la recta final para lograr una reducción de 107.000 millones de euros (140.000 millones de dólares) a su deuda soberana, en tanto que los mercados confiaban en que los inversionistas privados acepten una reducción del valor de los bonos del país.

Si pocos inversionistas aceptan y fracasa el canje de bonos, Grecia podría declarar una moratoria de su deuda en menos de dos semanas debido a la crisis que la agobia y reatizar la turbulencia en los mercados financieros así como mellar la confianza en la economía global.

Como sea, los mercados financieros parecían confiar en que Grecia reunirá apoyo suficiente. La bolsa de valores de Grecia ganaba 1,9%, mientras que el Stoxx 50 de las principales acciones europeas subía 1%. El euro ganaba terreno, 0,6%, y se cotizaba en 1,3220 dólares.

Atenas solicitó a sus acreedores privados canjear los bonos previos por nuevos que tienen menor valor nominal — 53,5% respecto del anterior — pagarán intereses más bajos y tendrán mayores plazos de vencimiento.

Para la mañana del jueves, bancos, fondos de pensiones y otros inversionistas que poseen más de la mitad del total de la deuda griega por 206.000 millones de euros (270.000 millones de dólares) que se encuentra en manos privadas habían anunciado su compromiso de participar en el canje.

Una nueva legislación permite al gobierno griego a obligar a aquellas partes opuestas al canje a que lo acepten en caso de que la participación general no sea alta lo suficiente.

Los inversionistas tienen hasta las 10 de la noche (2000 GMT) para firmar el acuerdo de canje de la deuda.

El canje abarcará solamente los bonos que los inversionistas privados tengan y no aquellos en poder del Banco Central europeo y otros bancos centrales nacionales.

El complejo canje de bonos, conocido como Participación del Sector Privado, es crítico para que Grecia concrete la recepción de créditos por 130.000 millones de euros (171.000 millones de dólares) que le concedieron como rescate financiero la Eurozona y el Fondo Monetario Internacional.

Sin estos recursos, existe la posibilidad de que Grecia incurra en un complicado impago de su deuda que podría precipitar o agravar la crisis en otros países con finanzas vulnerables en Europa y amenazar la continuidad de la unión monetaria.