"Alianza" es la palabra de moda entre las compañías automotrices que luchan por su supervivencia.

El presidente de PSA Peugeot-Citroën Philippe Varin dijo el martes en el Salón Internacional del Auto de Ginebra que una nueva alianza con General Motors le permitirá a la fabricante francesa volver a la rentabilidad en Europa a largo plazo.

De manera similar, difícilmente habrá una alianza a la que se oponga el director general de Fiat y Chrysler Sergio Marchionne.

"Estamos abiertos a todo", dijo Marchionne, aun cuando la nueva alianza GM-Peugeot complique la búsqueda de Fiat de socios potenciales.

Aunque las alianzas se han dado desde hace tiempo — algunas más exitosas que otras_, el intrincado mercado automotor europeo, caracterizado por una caída en las ventas, fábricas paradas y una feroz competencia, está obligando a muchos fabricantes a buscar socios para tener acceso a nueva tecnología y otros mercados sin tener que reinventar la rueda.

"Esto requiere de más y más inversiones que nadie puede hacer, sino mediante adquisiciones y alianzas", dijo Carlos Ghosn, director de la alianza Nissan-Renault que se forjó hace 13 años. "Si Nissan estuviera sola y Renault estuviera sola, habría muchas cosas que no podríamos hacer".

Las alianzas son producto de la lógica de que un buen motor de cuatro cilindros lo sigue siendo sin importar quién lo arme, y a ningún conductor le importa sobre cuál plataforma está montado su auto. Sólo cuando se trata de las máquinas más poderosas, la identidad de marca tiene peso. Maserati y Ferrari, por ejemplo, restringen su tecnología de tren motor a esas marcas.

La alianza Peugeot-GM es un poco más amplia. GM se volverá el segundo accionista más grande de la armadora francesa, con 7% de participación, detrás de la familia Peugeot, cuya copropiedad disminuye de 31 a 25%.

"Representa la oportunidad de crear un negocio más fuerte y rentable, no sólo en Europa, sino en otras partes del mundo", dijo Varins. La sociedad permitirá a Peugeot cumplir con las metas de emisión de contaminantes en Europa y fortalecer su posición en mercados emergentes de un modo que no sería económicamente factible si lo hiciera individualmente.

Pero las compañías se mantendrán independientes, dijo Varin, y tendrán la libertad de conservar otras alianzas, como la que ya tiene Peugeot con Ford en motores a diesel, con BMW para motores a gasolina e híbridos, y con Fiat para vehículos comerciales ligeros.