El número de muertos causados por un ataque de al-Qaida a una base militar en el sur de Yemen ascendió a 185 soldados gubernamentales, dijeron el martes mandos militares y funcionarios médicos. Muchos de los cadáveres de la tropa estaban mutilados y otros sin cabeza.

La magnitud de la derrota del ejército en la batalla del domingo, la peor que sufre en 10 meses de campaña contra al-Qaida en la provincia meridional de Abyan, fue un gran golpe a los intentos del nuevo presidente yemení Abed Rabbo Mansur Hadi de desalojar a la guerrilla de la región.

El ataque por sorpresa y las mutilaciones dejaron a las fuerzas gubernamentales "temerosas" y con "baja moral", según un mando militar que formó parte de la tropa derrotada. Otros 55 soldados fueron capturados y mostrados en una aldea cercana por los guerrilleros, que perdieron 32 de sus combatientes en el ataque.

Las autoridades médicas de la zona confirmaron la última cifra de muertos y dijeron que algunos de los cadáveres recuperados de los soldados no tenían cabeza y presentaban heridas múltiples de arma blanca. Agregaron que los cadáveres congestionaron la morgue del hospital militar al que fueron llevados, y otros tuvieron que ser depositados en cámaras frigoríficas de hortalizas en una base militar por falta de espacio.

Un mando militar dijo que el ataque dejó a sus soldados "temerosos" de al-Qaida debido a la barbarie y brutalidad del ataque.

"Fue una matanza y ocurrió por sorpresa ya que los soldados dormían", agregó.

El ataque fue al parecer una respuesta a la promesa del presidente Hadi de combatir a al-Qaida en Yemen.

Hadi subió al poder el mes pasado en sustitución del veterano Alí Abdalá Salé, en una transferencia del poder mediada por Estados Unidos y los países del Golfo Pérsico.