Rick Santorum enfrenta una prueba crucial en Ohio, donde trata de capitalizar su origen humilde y una imagen de escasas posibilidades en su intento por detener a Mitt Romney quien espera alcanzar la meta necesaria para su victoria en el Súper Martes, la principal contienda de las primarias.

Un conservador social sin complejos, Santorum ha puesto la contienda en términos bíblicos: él es David contra Goliat, que es Romney. Incluso eso "quizá se quede corto", dijo el lunes Santorum.

El ex senador del estado vecino de Pensilvania tiene una pequeña campaña en Ohio, sin una sede en el estado y con el mínimo personal indispensable. Ante Romney, se enfrenta a un rival que disfruta de tener una importante ventaja de efectivo y una maquinaria política que ha producido grandes victorias en otros estados, cuando su posición de líder fue puesta en duda.

Santorum espera ser competitivo en varios estados el martes —Tenesí, Oklahoma y Georgia, entre ellos. Sin embargo, el votante de Ohio, quizá más que cualquier otro entre los 10 estados que votan en este Súper Martes, pueden definir el destino de su campaña.

Una victoria de Santorum podría reacomodar la contienda republicana, y enviar un poderoso mensaje de que el alcance de Romney en la nominación de su partido no está de ninguna manera asegurada. Una derrota en Ohio, donde Santorum ha dedicado gran parte de su tiempo y recursos, puede tener consecuencias a largo plazo.

Santorum pasará la noche del martes viendo resultados en Steubenville, un pueblo en el este de Ohio a sólo uno 90 minutos en auto de su pueblo natal en Pensilvania.

Mientras tanto, los aliados de Romney esperan que la fuerte huella del Súper Martes en la nominación presidencial republicana por fin traiga claridad a la competencia y convoque a los republicanos díscolos en apoyo de su favorito, pero eso depende de los votantes en todo el país, que mostrarán su peso en el día más importante, hasta ahora, de la campaña.

En declaraciones a simpatizantes en una fábrica en Canton, Ohio, Romney trató de llevar el debate de nuevo hacia la economía y lejos de los temas sobre conservadurismo social. Esto, después del escándalo que estalló por los comentarios cáusticos del comentarista de radio Rush Limbaugh acerca de un estudiante universitario que testificó ante el Congreso acerca de la anticoncepción.

"Observo esta campaña en este momento y veo un montón de personas, todos hablando de muchas cosas, pero de lo que tenemos que hablar para derrotar a Barack Obama es sobre conseguir buenos empleos y reducir el tamaño del gobierno, y eso es lo yo hago", dijo Romney.

"Otras personas en esta carrera han debatido acerca de la economía, ellos han leído acerca de la economía, han hablado de ello en reuniones de subcomisiones, pero yo realmente he estado allí", agregó.

Santorum, por su parte, dijo a los residentes de Ohio que la elección se debe ganar, no "comprar", en otro ataque a la riqueza de Romney y su superior maquinaria de campaña. "Fíjense en lo que los candidatos han superado y lo que ofrecen a este país, no sólo el dinero que tienen", dijo a cientos de estudiantes y simpatizantes en la escuela cristiana Dayton. "Pero ¿dónde está el alma? ¿dónde está la convicción? ¿Dónde está la lucha?"

"El dinero no va a comprar esta elección", añadió.

Las últimas encuestas muestran que Santorum cae en Ohio, y lo ponen prácticamente igualado con Romney, mientras Gingrich se ve fuerte pero no invencible en su estado natal de Georgia, que necesita ganar para tener alguna esperanza de resucitar su candidatura.

Ron Paul, detrás de los demás tanto en el conteo de delegados como en el juego de las expectativas, espera que uno o más de los tres estados con asambleas partidarias, Alaska, Idaho y Dakota del Norte, finalmente le den una victoria.

Un tercio de los delegados necesarios para asegurarse la nominación están en juego el martes, en total un premio más grande que la suma de todas las primarias y asambleas partidarias anteriores.

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