El linchamiento de dos presuntos asaltantes, el asesinato de dos periodistas y protestas callejeras a favor de la pena de muerte para asesinos sacuden a El Alto, una de las ciudades más pobres de Bolivia.

El jefe de la policía de esa ciudad de casi un millón de habitantes Edgar Carrasco informó que el fin de semana dos supuestos ladrones fueron quemados por una turba de vecinos en los suburbios y otros fueron salvados por la policía de correr la misma suerte.

El lunes enardecidos vecinos quemaron un auto patrullero cuando la policía rescató a tres supuestos ladrones golpeados y ensangrentados, mientras decenas de manifestantes bloquearon avenidas en demanda de la "pena de muerte para los asesinos" tras el reciente asesinato de dos periodistas.

Las protestas empañaron el aniversario de la creación de esa ciudad habitada sobre todo por obreros, comerciantes y migrantes del altiplano. La policía debió reforzar la seguridad el martes en el desfile cívico al que asiste el presidente Evo Morales.

Dos semanas atrás dos periodistas fueron estrangulados por asaltantes para robarles el celular y el poco dinero que llevaban consigo. Desde el año pasado más de 70 personas murieron en esa urbe en situación similar, según la policía.

El Alto "vive un momento crítico" por la inseguridad ciudadana y si bien los ajusticiamientos manifiestan "impotencia" de la gente, la justicia por mano propia "es un delito", dijo el ministro de Gobierno, Carlos Romero.

La fuga de un sicario confeso la semana pasada en circunstancias dudosas aumentó el malestar y puso en entredicho la ya baja credibilidad de la policía.

El brasileño Marco André Magalhaes Oliveira fue liberado por dos cómplices armados quienes irrumpieron en un restaurante donde comía pollo con dos agentes que los custodiaban. El prófugo era conducido a los tribunales en la ciudad oriental de Santa Cruz donde debió asistir a una audiencia.

El martes todavía era buscado por la policía en esa ciudad.

El Alto y Santa Cruz son las ciudades con mayor índice de criminalidad, según las autoridades.