Un delincuente sexual afincado en Nueva York fue condenado el martes a 23 años de cárcel por ahogar a una aspirante a bailarina nacida en México, y arrojar su cadáver a unos 130 kilómetros (85 millas) de distancia.

Michael Mele se declaró culpable en enero de homicidio doloso en la muerte de Laura Garza, de 25 años y que desapareció en el 2008 tras salir acompañada de Mele de un club nocturno de Manhattan.

El hermano de la víctima y su madre sollozaron en la corte del condado de Orange al contar al juez cómo la muerte de Garza afectó a toda la familia.

"La siento viva junto a mi. Escucho su voz diciendo 'mamá''', dijo la madre de Garza, nacida en la localidad mexicana de Monterrey, Elizabeth Esquivel.

El hermano de la víctima, Iván Garza, dijo a Mele que "lo único que puede hacerme sentirme mejor es que en los próximos 23 años un malvado menos camine por la calle" y agregó que "lo que deberían hacer con gente como usted es marcarle como se marca al ganado para que la gente lo reconozca al verlo en la calle".

Ambos hablaron en español. Esquivel le gritó además en inglés "¡Mi bebé! ¡Mi ángel!".

Garza se afincó en Brooklyn procedente de la ciudad texana de McAllen cinco meses antes de desaparecer. Aspiraba a ser bailarina profesional.

El 3 de diciembre del 2008, una cámara de seguridad grabó a Garza y Mele cuando salían del club nocturno Marquee, en Manhattan. Mele había sido convicto de varios delitos sexuales y se encontraba en libertad bajo fianza.

Los investigadores dijeron que la pareja se desplazó en automóvil unos 100 kilómetros (60 millas) hasta el apartamento de Mele. Garza nunca regresó a su domicilio, y Mele se negó a responder a las preguntas de la policía. Pasó a ser el principal sospechoso y fue encarcelado por varias violaciones de su libertad bajo fianza.

El apartamento de Mele y la zona colindante fueron registradas concienzudamente por la policía y los voluntarios. Empero, el cadáver de Garza no fue descubierto hasta abril del 2011, cuando un grupo de personas se topó, cerca de Scranton, en Pensilvania, con los restos del cadáver, que según la policía eran "un esqueleto intacto".

Las pruebas de ADN confirmaron su identidad.

En la corte, y al declararse culpable, Mele dijo que cuando Garza vio fotos de su novia "se quiso ir. ... Comenzó a levantar la voz. Le tapé la boca y parcialmente la nariz con la mano, y poco después dejó de gritar, dejó de moverse, y me di cuenta de que algo malo había pasado".