Con dos misiones claves, el presidente Juan Manuel Santos viajará el miércoles a La Habana para entrevistarse con los mandatarios de Cuba Raúl Castro y de Venezuela Hugo Chávez.

Santos dijo en una breve declaración ante reporteros en la casa de gobierno que el propósito de su visita de un día a La Habana es tanto hablar con Castro sobre una eventual participación de Cuba en la venidera Cumbre de las Américas, que se realizará en Colombia en abril, como conversar con Chávez sobre acuerdos comerciales bilaterales pendientes por firmar.

Chávez se encuentra desde el 24 de febrero en Cuba, donde le extirparon un tumor canceroso.

"Vamos a ir a Cuba por dos motivos, el primero para tener la oportunidad de hablar personalmente, como se hablan todos los buenos amigos, con el gobierno cubano, con Raúl Castro el tema de Cuba, sobre... la Cumbre", dijo Santos.

Agregó que "el segundo motivo para la ida a Cuba es realizar una reunión con el presidente Chávez".

De acuerdo con Santos ambos habían quedado en encontrarse el 1 de marzo en Venezuela, pero esa cita "desafortunadamente no se puedo realizar por los problemas de salud del presidente".

Explicó que en esa frustrada entrevista ambos firmarían acuerdos comerciales bilaterales, lo que se hará ahora en La Habana.

El anuncio de la visita de Santos a Cuba resultó una sorpresa porque no estaba en sus agenda de giras, aunque ya él mismo había anticipado que buscaba formas para resolver el impasse de la asistencia de La Habana a la Cumbre de las Américas, prevista para el 14 y 15 de abril en Cartagena, balneario de la costa caribeña colombiana.

Santos no dio más detalles de qué tipo de propuesta llevaría a Cuba sobre esa eventual participación del gobierno de Castro en la cita hemisférica.

Colombia ha dicho que le resultó una sorpresa una propuesta hecha a inicios de febrero por el presidente de Ecuador Rafael Correa durante una cita en Caracas de los países de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

Correa propuso que si Cuba no era invitada a la cumbre en Cartagena, los países del ALBA debían ausentarse también.

El presidente venezolano sólo ha dicho que consideraría la propuesta de Correa en el ámbito del ALBA, un grupo surgido en 2004 e integrado por Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Dominica, Antigua y Barbuda, y San Vicente y Las Granadinas.

Bogotá, visto como uno de los más cercanos aliados de Washington en la región, debe lidiar con el hecho de que Estados Unidos ha dicho que Cuba debe quedar por fuera de esas cumbres porque no la considera una nación democrática.

La canciller colombiana María Angela Holguín, quien ya estuvo en febrero en La Habana tratando el tema de la cita en Cartagena, ha reiterado que Colombia, como anfitriona de la VI cumbre, no es la única responsable de las invitaciones y que en general todo se hace por consenso entre los países de la región.

La internacionalista Laura Gil en diálogo telefónico dijo que "Estados Unidos quiere que Cuba no esté, pero Cuba sí esta presionando diciendo 'a mí sí me gustaría estar' en parte para forzar a Colombia a que se defina, por ejemplo el envío de una delegación de bajo nivel a Cartagena o reuniones en espacios separados, para que Cuba de todas maneras tuviera interlocución con algunos gobiernos que estarán en la cumbre".

En cuanto al tema del encuentro Santos-Chávez, sería la primera cita conocida del mandatario venezolano con algún dirigente regional --aparte de los cubanos-- tras su nueva operación por un tumor canceroso y de la que se informó oficialmente el 28 de febrero pasado.

Pero además para Colombia y su sector privado empresarial es clave la firma de ese tratado comercial porque regula a largo plazo la corriente de intercambio entre ambos países. El gobierno venezolano abandonó en 2006 la Comunidad Andina de Naciones (CAN), integrada por Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú; pero los derechos y obligaciones que mantuvo Venezuela con sus cuatro socios concluyeron sólo en abril del 2011.

Desde entonces el comercio venezolano con Colombia, por ejemplo, estaba regido por decretos que dejaba en cero arancel los artículos que ya gozaban de esas preferencias entre los dos países.

Tras llegar a un tope de más de 6.000 millones de dólares en el 2008, la corriente de intercambio cayó a unos 4.000 millones de dólares en el 2009 y a unos 1.500 millones en el 2010 en medio de disputas políticas.

Pero las ventas colombianas a Venezuela experimentaron un ligero incremento al pasar de 1.287 millones de dólares de enero a noviembre del 2010 a 1.553 millones de dólares en igual período del año pasado, según datos del oficial Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) en su informe más reciente sobre el comercio exterior de Colombia.