La Unión Europea se apresta a introducir cuotas obligatorias para el número de mujeres en las juntas directivas de las empresas, debido a que las corporaciones no hicieron suficientes progresos en igualdad entre los sexos el año pasado.

La comisionada de justicia de la UE, Viviane Reding, dijo el lunes que, al ritmo actual, tardaría más de 40 años que las mujeres alcanzaran el 40% de las posiciones en las directivas en las compañías europeas que cotizan en la bolsa.

"Hace un año, pedí a las compañías que aumentaran voluntariamente la presencia de mujeres en las juntas directivas", dijo Reding. "Sin embargo, lamento comprobar que, pese a nuestros llamamientos, la autorregulación no ha alcanzado hasta ahora resultados satisfactorios".

La Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la UE, dijo que durante los últimos 12 meses, solamente 24 compañías firmaron un compromiso de garantizar que el 30% de sus posiciones en las juntas serían ocupadas por mujeres para el 2015. Para el 2020, esa cifra debería aumentar al 40%.

Actualmente, solo uno de cada siete — menos de 14% — de los miembros de las juntas en las mayores empresas europeas son mujeres, dijo la comisión. Es apenas más que el 12% del 2010, pese al hecho de que el 60% de los graduados universitarios son ahora mujeres.

El porcentaje de mujeres que dirigen grandes compañías europeas bajó ligeramente en los dos últimos años, del 3,4% de enero del 2010 al 3,2% actual.

La Comisión dijo que la escasa presencia de mujeres en posiciones de alta responsabilidad en las grandes empresas no solamente es una señal de desigualdad, sino que también perjudica los resultados de las compañías.

"Las mujeres no significan un costo para las compañías; las mujeres significan una ganancia, las mujeres significan negocios", afirmó Reding, al citar un estudio según el cual las empresas con igual representación de mujeres en sus juntas tenían un 56% mayor de utilidades operativas que las compañías con juntas exclusivamente integradas por varones.

Las mujeres formulan más preguntas, son menos proclives a tomar decisiones con riesgos elevados a corto plazo y, como toman la mayoría de las decisiones de gastos en sus hogares, tienen mejor percepción de los cambios en las demandas de los consumidores, agregó.