En su tercera colección para la casa de modas Hermes, Christophe Lemaire voló en clase business a Argentina, donde se inspiró en el emblemático estilo gaucho para su bien lograda colección otoño-invierno.

La primera pieza presentó siluetas suaves y colgantes: una larga capa azul marino con cairel usada como un poncho suramericano.

Anchos pantalones plisados de gaucho, con tiro corto, se mezclaron con suntuosos cueros en tonos piel tan suaves que parecía que tuvieran vida propia.

La muestra incluyó la pieza infaltable de la temporada: el chaquetón corto, con uno gris marengo sobre un alto cuello blanco, al estilo de la prenda ecuestre española.

Pero para Hermes lo más importante es la comodidad.

El look relajado fue perfecto con sutiles piezas contrastantes: un abrigo tan fresco que colgaba de un solo hombro, pero a la vez tenía la ferocidad de la capa de un matador.

Sin embargo, el domingo el tema se vio reformado en una serie de vestidos inspirados en pijamas con complicados estampados persas, creados para mujeres de todas las edades. De hecho, algunas modelos cuarentonas desfilaron por la pasarela.

Entre bambalinas, Lemaire dijo riendo: "Somos eternos. Hermes es para mujeres individuales, sin importar su edad". Y justo en ese momento Jane Birkin, ícono de la moda de 65 años, interrumpió al diseñador para darle un beso.