Cuando el rabino Yitshak Ehrenberg se mudó a Berlín hace 15 años, encontró que era casi imposible llevar un estilo de vida kosher.

Apenas había tiendas que ofreciesen comida preparada de acuerdo a las leyes dietéticas del judaísmo, hoteles que satisficiesen las necesidades de judíos devotos en el sabbat o servicios de comida capaces de atender grandes celebraciones de la comunidad.

Cuando Ehrenberg era invitado a un Bar Mitzvah, la ceremonia judía de mayoría de edad, a menudo llevaba su propia comida para asegurarse de que no estaba comiendo nada no fuese kosher.

Pero en la actualidad la comida kosher es más abundante y disponible — incluso en tiendas no judías — en otro indicio de que la comunidad judía en Berlín está en auge unos 70 años después de ser arrasada por los nazis.

"Ahora todo el mundo puede llevar una vida kosher en Berlín", dijo orgullosamente el rabino ortodoxo. "Y es barato".

Y todo ello es, en gran parte, gracias a Ehrenberg. El rabino supervisa la preparación de gran parte de los alimentos kosher para Berlín y más allá, otorga los certificados "Kashrut" que avalan que se trata de comida kosher y alienta a negocios pequeños y grandes a solicitar ese importante sello.

"La comunidad judía se ha vuelto de nuevo muy fuerte en Berlín", dijo Ehrenberg, que es originario de Jerusalén, en conversación con The Associated Press. "Muchos jóvenes están regresando a su religión y la ciudad tiene una de las comunidades judías de más rápido crecimiento en el mundo".

Aunque la comunidad judía de Berlín tiene unos 10.000 miembros oficialmente registrados, expertos estiman que alrededor de 50.000 judíos viven en la capital alemana. Eso aún es mucho menos que los 120.000 judíos que vivían en Berlín antes que los nazis ascendiesen al poder en 1933, o que las florecientes comunidades actuales en Nueva York, Toronto y Londres.

La creciente disponibilidad de comida kosher es parte de un resurgimiento general de la vida judía, gracias en gran parte al influjo de unos 200.000 judíos ex soviéticos que llegaron al país después que el gobierno alemán relajase las leyes de inmigración para judíos tras la reunificación alemana en 1990.

Berlín se ha vuelto además un imán para muchos jóvenes israelíes, y estimados extraoficiales indican que entre 10.000 y 15.000 israelíes se han mudado a la ciudad en los últimos años.

Kindergartens judíos y escuelas religiosas — una yeshiva para niños y una midrasha para niñas — han surgido en Berlín, junto a escuelas en idioma hebreo, y negocios rusos e israelíes de alimentos que atienden las crecientes y diversas demandas de la comunidad judía.

El año pasado, la lujosa tienda de abastecimientos Nah und Gut — en el barrio berlinés de Wilmersdorf — abrió una sección kosher con unos 300 productos, incluyendo carnes de res fresca de Polonia, productos lácteos de Francia, dos tipos de pescado gefilte enlatado, sopa en polvo, café instantáneo y galletitas rellenas con halva provenientes de Israel.

"El objetivo es tener normalidad de nuevo, precios normales, horas normales de operaciones, una tienda de barrio en la que uno puede comprar muchas cosas", dijo el rabino Yehuda Teichtal, de la comunidad Chabad Lubavitch, quien supervisa la sección kosher del supermercado, en una entrevista reciente.

Además de esas necesidades básicas, existen ahora panaderías y dulcerías kosher — que ofrecen el jalá, el pan trenzado del Chabat — cafés, varios servicios de comidas y unos pocos restaurantes — incluyendo uno que prepara sushi kosher. Existe además un hotel, el Crowne Plaza, que tiene habitaciones que pueden ser usadas de acuerdo con las estrictas reglas seguidas por los ortodoxos y algunos judíos conservadores en sabbat, el día judío de descanso. El hotel además tiene planeada una cocina kosher.

El próximo paso, de acuerdo con el rabino Ehrenberg, es alentar a los no judíos a comprar comida kosher.

"En Estados Unidos, mucha gente que se cuida la salud compra kosher porque sabe que esos alimentos pasan por controles estrictos, no sólo religiosos, sino también higiénicos", dijo Ehrenberg.

"Es mi sueño que incluso marcas populares alemanes, como los chocolates Ritter Sport y Storck, van a colocar el sello kosher que yo les di bien prominentemente en sus paquetes, no sólo para exportación a Israel, sino también para su venta en Alemania".