Los sirios tienen el derecho de levantarse en armas para defenderse contra el régimen, dijo el domingo Arabia Saudí, que acusó al gobierno de Damasco de "imponerse por la fuerza", mientras crece la preocupación por una crisis humanitaria en el país en conflicto.

En una desacostumbrada conferencia de prensa televisada, el ministro saudí de Relaciones Exteriores Saud al-Faisal declaró que el reino ve con buenos ojos los esfuerzos internacionales para lograr un cese al fuego en Siria, pero agregó que estos "no han podido frenar las masacres".

El pueblo sirio quiere defenderse por sí mismo, dijo. "El pueblo no quiere al régimen", añadió. "El régimen insiste en imponerse a la fuerza al pueblo sirio".

Arabia Saudí y Catar han estado debatiendo sobre dar ayuda militar a la oposición en Siria, pero Estados Unidos y otros se oponen a armar a los rebeldes en parte por el temor de que esto pueda provocar un conflicto incluso más sangriento o prolongado. La Arabia Saudí sunita se muestra inquieta por la ola de levantamientos en el mundo árabe, particularmente en Bahréin, donde una mayoría chiíta está demandando mayores derechos a los gobernantes sunitas.

En tanto, personal de la Cruz Roja intenta ingresar en un vecindario particularmente golpeado de la ciudad siria de Homs, pero podrían pasar días antes de que se les permita el acceso, indicó el domingo un vocero de la organización.

El grupo ha tratado de ingresar al barrio de Baba Amr desde el viernes, el día después de que las tropas se lo arrebataran a los rebeldes luego de casi un mes de tenerlo sitiado. Activistas indicaron que cientos de personas murieron en los bombardeos diarios, muchas de ellas mientras se escabullían de sus hogares en busca de alimentos.

El gobierno sirio afirmó que le permitiría el ingreso a la Cruz Roja a la zona de Homs el viernes, pero las tropas en tierra le negaron el paso al convoy de la organización. El vocero de la Cruz Roja en Damasco, Salé Dabbakeh, dijo el domingo que el grupo seguía negociando con las autoridades.

Activistas sirios también reportaron enfrentamientos entre combatientes rebeldes y tropas del gobierno en la norteña provincia de Idlib. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos, organismo con sede británica, dijo que un soldado murió y que el ejército hacía redadas en hogares de poblados cercanos luego de la captura de un oficial de inteligencia por parte de los rebeldes.

Homs, la tercera ciudad de Siria con una población de un millón de habitantes, se ha convertido en el campo de batalla central en el conflicto, el cual se inició el año pasado con manifestaciones que pedían la deposición del líder autoritario Bashar Assad en algunas de las regiones pobres del interior del país. Las protestas se extendieron mientras que el gobierno implementó una sangrienta represión de los disidentes y muchos en la oposición han tomado las armas para defenderse y atacar a las tropas del gobierno.

La ONU calcula que han muerto más 7.500 personas. Los activistas ponen la cifra en 8.000.

En tanto, China pidió el domingo un inmediato cese al fuego y conversaciones con todas las partes, pero se opone a una intervención extranjera.

___

El periodista de The Associated Press Albert Aji en Damasco contribuyó a este despacho. Batrawy reportó desde El Cairo.