Por lo menos cinco miembros del ejército estadounidense podrían ser objeto de evaluaciones disciplinarias por la quema de ejemplares del Corán en una base estadounidense en Afganistán, mientras el sábado surgían versiones divergentes sobre lo que ocurrió, lo que genera más confusión acerca del incidente que provocó seis días de protestas letales en la nación.

Un funcionario occidental dijo a The Associated Press que una investigación conjunta entre altos oficiales militares afganos y estadounidenses los ha convencido de que aunque se cometieron errores, no hubo intención de profanar el Corán ni ningún otro texto religioso.

El funcionario, quien tiene conocimiento de la investigación, dijo que el resultado podría derivar en evaluaciones disciplinarias para al menos cinco efectivos del ejército estadounidense involucrados. El funcionario no dio más detalles y habló bajo condición de anonimato debido a la confidencialidad del asunto. No estaba claro lo que esas evaluaciones podrían recomendar.

El presidente Barack Obama y otros funcionarios estadounidenses se han disculpado y han dicho que la quema del Corán ocurrida el 20 de febrero en una pira en la Base Aérea de Bagram, en las afueras de Kabul, fue un accidente. Pero las disculpas no han aplacado la indignación popular, aunque las protestas han menguado.

Maulvi Jaliq Dad, un alto líder religioso afgano que estuvo en un comité distinto designado por el presidente Hamid Karzai para investigar el incidente, afirmó que soldados estadounidenses le dijeron a afganos que el material religioso retirado de la biblioteca de un centro de detención iba a ser almacenado, pero que después fue enviado a incineración.

"Están diciendo que no fue intencional. Nuestro equipo de investigación dice que fue intencional", manifestó Dad el sábado.

Luego de que el comité de Dad presentó sus conclusiones, líderes religiosos de Afganistán demandaron el viernes que los involucrados fueran enjuiciados públicamente y castigados, una postura que Karzai respalda.

La quema de los ejemplares del Corán desató motines en los que murieron más de 30 afganos, así como seis efectivos estadounidenses que fueron baleados por fuerzas de seguridad afganas o por militantes disfrazados con su uniforme. También hizo que las relaciones entre la coalición militar liderada por Estados Unidos y el gobierno afgano cayeron a su punto más bajo, además de provocar la ola de sentimiento antiestadounidense y de xenofobia más grave en los 10 años de guerra en el país.