Roger Federer derrotó a Juan Martín del Potro por tercera vez este año al superarlo el viernes 7-6 (5), 7-6 (6) en las semifinales del torneo de la ATP en Dubai.

El suizo enfrentará el sábado en la final al británico Andy Murray, quien se impuso 6-2, 7-5 sobre Novak Djokovic y le propinó el primer revés de la temporada al número uno del mundo.

Djokovic estaba invicto en 10 partidos en 2012, incluyendo su triunfo sobre Murray en las semifinales del Abierto de Australia, que luego conquistó por segundo año consecutivo.

Del Potro desperdició cuatro puntos de set en el desempate de la segunda manga, en el que su oponente suizo ganó los seis últimos puntos.

"Fue una buena recuperación, especialmente en una cancha rápida", comentó Federer. "No creí que pudiera remontar, pero al menos quería ponerlo nervioso. De repente, tuve un gran punto en 6-6 y pude ganar. Así que fue un gran partido".

El argentino perdió ante Federer hace dos semanas en la final del torneo de Rotterdam, y en los cuartos de final del Abierto de Australia.

Federer tratará de ganar su quinto título del campeonato de Dubai, pero primero en los cinco últimos años.

El triunfo de Murray significó un gran envión anímico para el británico, que quedó destrozado tras caer ante Djokovic en cinco sets en las semifinales del primer Grand Slam del año.

"Creo que es importante después de Australia poder recuperarme y conseguir un triunfo como el de esta noche", señaló Murray. "Ojalá que eso me ayude el resto del año. La confianza en el tenis, y en cualquier deporte individual, es muy importante. Un triunfo como el de hoy no molesta".

Murray había perdido siete de sus 11 últimos enfrentamientos con Djokovic, quien elogió el juego agresivo de su oponente.

"Luché, pero Andy jugó un gran partido", señaló el serbio. "Fue mejor. Sacó realmente bien, cometí muchos errores no forzados en los momentos importantes. Pero así es el deporte, es normal que en algunos partidos no puedas dar lo mejor de ti cuando más lo necesitas".

Djokovic negó que las cuatro semanas de vacaciones que tuvo tras ganar el Abierto de Australia, en las que recibió varios premios y se fue a esquiar con sus amigos, hayan influido en el resultado del encuentro. De todas formas, el tenista de 24 años lució algo fuera de ritmo al comienzo del torneo, cuando tuvo que esforzarse al máximo para derrotar a rivales de poca monta.

"Creo que me ha ido bien desde Wimbledon del año pasado. He tenido muchas actividades extradeportivas desde que soy número uno, pero tengo un grupo de gente que las controla bien", indicó.