Los gobernantes de 25 países europeos firmaron el viernes un nuevo tratado de austeridad fiscal para evitar que las 17 naciones de la eurozona vivan por encima de sus posibilidades e impedir una repetición de la crisis causada por la abultada deuda soberana.

Los líderes esperan que las nuevas normas de disciplina fiscal que fija el acuerdo fomentarán una integración política y económica más estrecha en la eurozona.

"Hará de nosotros, como debía haber sido, la unión económica y monetaria que finalmente camina por sus propios medios", dijo el presidente del Consejo Europeo Herman Van Rompuy, que supervisó la redacción del acuerdo y su rúbrica oficial efectuada el viernes en Bruselas.

Solamente Gran Bretaña y la República Checa se abstuvieron de firmar, causando el temor de una posible división entre las 27 naciones de la Unión Europea.

Aunque la reunión cimera transcurrió en medio de la mayor calma en meses de los mercados financieros, el panorama económico sigue empeorando. El desempleo marca niveles récord y varios países admiten que volverán a caer en recesión este año. Pese a ello, los líderes de la UE no dudaron el respaldar el plan de austeridad como respuesta a la crisis.

"Seguimos en una situación frágil", advirtió la canciller alemana Angela Merkel. "La crisis dista mucho de concluir".

El mayor desafío al nuevo plan es Irlanda, que decidió efectuar un referéndum para ratificar el acuerdo.

Esta vez, los líderes de la UE se aseguraron que el electorado irlandés no pueda bloquear el pacto fiscal. Al contrario que en tratados anteriores, éste no requiere su aprobación unánime. Entrará en vigencia en cuanto lo ratifiquen 12 de los 17 países de la eurozona.

Los economistas creen que Irlanda quizá necesite un segundo plan de rescate en el 2013 una vez que se quede sin el dinero aportado por la UE y el Fondo Monetario Internacional para evitar su bancarrota.

El rechazo irlandés minaría principalmente la capacidad de Irlanda para pagar a sus acreedores. El tratado fiscal propone que todo país de la eurozona que se abstenga o no lo apruebe no reciba créditos del Mecanismo Europeo de Estabilización, el fondo de rescate del Viejo Continente.