Representantes de Estados Unidos y Corea del Norte se encontrarán en Beijing la semana próxima para completar los acuerdos del primer envío de alimentos del gobierno estadounidense en tres años a la empobrecida nación, anunció el Departamento de Estado el viernes.

Pero en un recordatorio de las tensiones que prevalecen en la península coreana, Washington criticó una amenaza de los militares del Norte de librar una "guerra sagrada" contra Corea del Sur en reacción a los actuales ejercicios militares surcoreanos-estadounidenses.

En un aparente progreso diplomático, Washington y Pyongyang anunciaron la ayuda estadounidense el miércoles. A cambio, Corea del Norte ha accedido a congelar las actividades nucleares y permitir la entrada de los inspectores nucleares de las Naciones Unidas.

El departamento dijo que el enviado especial de Washington para cuestiones de derechos humanos en Corea del Norte, Robert King, sostendrá discusiones técnicas con un representante norcoreano en la capital china el miércoles.

"La idea es completar todos los arreglos técnicos para que la asistencia nutricional empiece a moverse", dijo a la prensa la portavoz Victoria Nuland.

Estados Unidos dijo que ofreció 240.000 toneladas de alimentos a ser entregados en embarques mensuales y canalizados a niños y embarazadas. La ayuda anterior se interrumpió abruptamente en el 2009 cuando Norcorea expulsó a los monitores estadounidenses.

Corea del Norte, que sufre una escasez crónica de alimentos y experimentó una hambruna en la década del 90 que mató a cientos de miles de personas, solicitó la ayuda hace más de un año.

Estados Unidos negó que la ayuda humanitaria fuese concedida a cambio de sus concesiones nucleares, que podrían abrir las puertas a las conversaciones multinacionales también suspendidas en el 2009. Esos encuentros podrían conducir a negociar la asistencia que se podría brindar al Norte a cambio de que desmantele su programa de armas nucleares.