La conducción política china se dispone a efectuar su reunión más importante en un año en medio de un escándalo que afecta a un destacado político y que ha hecho peligrar los planes del gobernante Partido Comunista de una fácil transición a un nueva promoción de jóvenes políticos.

La atención estará centrada en Bo Xilai, jefe del partido de una ciudad del interior que alcanzó fama nacional combatiendo el crimen organizado y promoviendo la nostalgia comunista, cuando la legislatura nacional abra el lunes su sesión anual.

Alto y fotogénico, Bo ha sido la atracción de la prensa en sesiones anteriores, acosado por los reporteros y pródigo con las conferencias de prensa. Ese atractivo resaltó su reputación como líder de ascendencia política prometedora, que le aseguraría el pase al Comité Permanente del Buró Político, en una transferencia del poder a una generación más joven de líderes durante el cuarto trimestre.

Empero, Bo al parecer ha sido interrogado por los investigadores del partido después que su jefe de policía y otrora aliado en Chongqing huyera de la ciudad en febrero y pasara varias noches en el consulado estadounidense, episodio que no ha sido oficialmente explicado.

"Fue un caso muy dramático y la conducción no quiere ver más episodios como este antes de octubre", dijo el especialista en asuntos políticos chinos Bo Zhiyue, profesor de la Universidad Nacional de Singapur, que no está emparentado con el jefe del partido en Chongqing.

El escándalo estalló antes de la apertura del Congreso Nacional Popular, una sesión de 10 días y lugar de encuentro del máximo órgano asesor del gobierno, en general una actuación orquestada para resaltar la unidad del liderazgo.

Tiene lugar además cuando el presidente Hu Jintao y otros miembros del liderazgo colectivo intentan minimizar las negociaciones sobre quién será su sucesor.

En este ambiente de drama personal, el congreso seguramente no tomará decisiones políticas importantes, incluso cuando China encara una desaceleración económica, un debilitado mercado de la vivienda, la agitación tibetana y manifestaciones diarias de agricultores, migrantes y otros que se sienten injustamente tratados en medio de un rápido crecimiento y mayores diferencias de clase.

El primer ministro Wen Jiabao, con su mandato contado, seguramente pedirá más fondos para servicios sociales, fomentar la empresa privada y el consumo de los hogares.