Ahogados por las deudas, la mayoría de ayuntamientos españoles han recortado servicios y aumentado impuestos.

Pero nadie ha ido tan lejos como el municipio catalán de Rasquera, que acordó la cesión tierras para el cultivo de marihuana, en un último y desesperado intento por sanear sus arcas y aplacar la crisis económica.

Los ediles de Rasquera, una pequeña localidad de 900 habitantes en la región noreste de Cataluña, aprobaron la medida en una ajustada votación 4-3, que tuvo lugar el miércoles por la noche.

La agencia del Plan Nacional sobre Drogas, dependiente del Ministerio de Sanidad, recordó que el cultivo y la elaboración del cannabis es ilegal y que la policía intervendrá tan pronto se plante la primera semilla.

La idea de Rasquera consiste en que los habitantes cedan parte de sus terrenos al ayuntamiento, que a través de una empresa municipal pública los alquilarán a la Asociación Barcelonesa Cannábica de Autoconsumo (ABCDA).

Dicha asociación pagará inicialmente 30.000 euros (39.000) y un alquiler anual de 550.000 euros (733.000 dólares) durante dos años para cultivar marihuana, según informó ABCDA en su sitio en internet.

La iniciativa podría dar trabajo directo e indirecto a unas 40 personas en el pueblo.

"Es una cuestión de oportunidad, que va a traer dinero al pueblo y puestos de trabajo", dijo el alcalde de Rasquera, Bernat Pellisa.

La asociación se define a sí misma como una entidad sin ánimo de lucro que agrupa a usuarios de marihuana de autocultivo con finalidades recreativas o terapéuticas.

El modelo que pretenden implementar busca, por un lado, la transparencia en el cultivo de la planta y, por otro, un rédito económico legal y ajustado a impuestos para las instituciones, en lugar de dinero negro para las mafias.

"La experiencia que el municipio de Rasquera ha decidido implementar es un precedente a nivel mundial que no puede dejar de ser valorado como una salida más a la crisis", señaló ABCDA en un comunicado. "La regularización del consumo cultivo de cannabis se ha demostrado (y Rasquera puede convertirse en el gran ejemplo de ello) más eficaz y rentable económicamente que la persecución penal".

En España, el consumo de marihuana en pequeñas cantidades está permitido. Pero su cultivo, elaboración y tráfico es ilegal y está perseguido.

En ese sentido, desde el Plan Nacional Sobre Drogas se especificó que la iniciativa no va a ninguna parte y que es imposible que se materialice.

España es uno de los mayores consumidores de droga de la Unión Europa. En cuanto a la marihuana, la media de consumo en la UE se situó en el 23,2% de la población entre 15 y 64 años, mientras que en España fue del 32,1%, según recoge el anuario 2011 del Observatorio Europeo de las Drogas y Toxicomanías.