Gran Bretaña anunció el jueves el cierre de su embajada en Siria y el retiro de todo su personal diplomático debido a un agravamiento de la situación de seguridad en el país árabe.

El ministro británico del Exterior, William Hague, afirmó que "el deterioro de la situación de seguridad en Damasco pone en peligro a nuestro personal y al recinto de nuestra embajada".

Gran Bretaña ya había reducido su personal diplomático en Siria y menos de 10 personas laboraban en el lugar antes del anuncio de Hague.

Hague insistió en que la decisión no implica una reducción del "compromiso del Reino Unido para una diplomacia activa tendente a mantener la presión sobre el régimen de Assad para poner fin a la violencia".