El gobierno extendió el plazo de aplicación de un impuesto a las operaciones financieras que pesa sobre el mercado cambiario, en un esfuerzo por frenar la valorización de la moneda local, el real, dijo el jueves el gobierno.

La medida, publicada en el Diario Oficial de la Unión (gaceta oficial), establece que el impuesto de 6% que pesaba sobre la captación de dinero en el mercado externo por un plazo de hasta dos años se extenderá también por captaciones de hasta tres años.

"De esa manera estamos desestimulando la entrada de capital de más corto plazo a Brasil", comentó el ministro de Hacienda, Guido Mantega.

La entrada de esos capitales provocó una depreciación del dólar estadounidense frente al real de alrededor de 12% en lo que va del año, lo que Mantega calificó como una tendencia negativa para el comercio exterior brasileño, al encarecer sus exportaciones y abaratar las importaciones.

Explicó que el mundo enfrenta una situación de exceso de liquidez en el mercado mundial debido a que Estados Unidos, Japón y la Unión Europa han recurrido a políticas monetarias expansionistas para enfrentar sus crisis financieras.

Con ello, dijo el ministro, amplían la emisión de crédito con tasas reducidas de intereses, lo cual calificó como una "guerra cambiaria" que desvaloriza las monedas de los países que aplican esas medidas y provoca la apreciación de las monedas en países emergentes, receptores de parte de la emisión de créditos.

"Ese crédito va para el sector financiero, que tiene que aplicarlo, y como las oportunidades de lucrar en los países avanzados es pequeña, una parte de ese recurso va a los países emergentes más sólidos, que presentan oportunidades de rendimiento", dijo el ministro, quien señaló que Brasil es uno de esos países.

La presidenta Dilma Rousseff también se sumó a las críticas a la política monetaria de los países industrializados.

"Nos preocupa ese tsunami monetario de los países desarrollados", expresó Rousseff en una ceremonia en el presidencial Palacio de Planalto. "Hay una guerra cambiaria basada en una política monetaria expansionista que crea condiciones desiguales de competencia", agregó.

Rousseff anticipó que su gobierno tomará medidas para proteger a la industria local de la "canibalización de los mercados" que realizan los países golpeados por la crisis.

Mantega agregó que "el gobierno no se mantendrá impasible frente a esa guerra cambiaria. Tenemos que defendernos y la defensa que hemos hecho es comprar todo el exceso de dólar que ingresa y ahora estamos penalizando la entrada de capital de corto plazo".

El ministro advirtió que una moneda valorizada debilita a la industria local, que pierde competitividad frente a productos importados y encuentra dificultadas para exportar.

Admitió que el Fondo Soberano de Brasil, de unos 14.000 millones de dólares, podría intervenir en el mercado cambiario para adquirir excedentes de dólares, aunque señaló que por el momento es el Banco Central el que comprará los dólares excedentes.