Dos embarcaciones blindadas y armadas con cañones patrullarán este mes el río Bravo, que marca parte de la frontera entre México y Estados Unidos, afirmó el jueves el Departamento de Seguridad Pública de Texas.

Steve McCraw, director del departamento, dijo que hace cuatro años no habrían contemplado el uso de este tipo de barcas, pero que la violencia de los cárteles de narcotráfico de México cambió las reglas del juego.

Tom Vinger, vocero de la agencia, dijo que para el tercer trimestre estarán operando seis naves de 10,3 metros (34 pies): tres en el río Bravo (conocido en Estados Unidos con río Grande) y tres en Vía Navegable Intracostera. Los dos primeros tendrán su base en el Valle del Río Grande.

Totalmente equipados, los barcos cuestan 588.000 dólares cada uno y fueron pagados con fondos estatales y subvenciones federales .

McCraw, quien habló durante una audiencia legislativa en campo sobre la frontera, indicó además que el estado aún planea obtener un avión de vigilancia a gran altura para patrullar la frontera.