El juez español Baltasar Garzón fue aplaudido de pie el jueves cuando la presidenta Cristina Fernández lo mencionó entre los presentes en la ceremonia de apertura del período de sesiones ordinarias del Congreso argentino.

"Quiero reconocerle doctor en nombre, no sé si de los 40 millones de argentinos pero sí de millones y millones, su rol en la defensa de los derechos humanos, que es uno de los puntales de nuestra política", dijo Fernández durante su extenso discurso ante la asamblea legislativa.

Garzón, quien como magistrado cobró fama mundial por aceptar la apertura de casos internacionales relacionados con derechos humanos, entre ellos los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura argentina (1976-1983), se encontraba sentado en uno de los palcos del parlamento junto a las líderes de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, y de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.

Antes de comenzar con su discurso, Fernández mencionó a parte de los presentes, entre ellos a Garzón. Bonafini y Carlotto se pusieron de pie y lo aplaudieron, gesto que fue imitado por la propia gobernante, sus ministros y parte de los legisladores.

Ambas líderes sociales se pusieron al frente de una campaña argentina de repudio por los procesos judiciales en contra de Garzón en España.

A principios de febrero, Garzón fue inhabilitado durante 11 años por irregularidades en una investigación de corrupción. Pero el ex magistrado resultó absuelto esta semana del cargo de extralimitarse en su jurisdicción cuando emprendió en 2008 una pesquisa sobre las atrocidades que cometió la ultraderecha durante la guerra civil española de 1936 a 1939.

Después de su alocución de más de tres horas ante el Congreso, la presidenta Fernández se refirió a los procesos contra Garzón: "Su juzgamiento por haber intentado develar la tragedia del franquismo... es una afrenta para la justicia universal que muchos dicen defender".