La presidenta Cristina Fernández anunció el jueves que buscará negociar un acuerdo con Gran Bretaña para establecer tres vuelos semanales de la aerolínea de bandera Aerolíneas Argentinas a las islas Malvinas partiendo desde Buenos Aires, en un sorpresivo gesto de acercamiento en medio de la creciente tensión entre ambos países por la soberanía del archipiélago.

La propuesta fue tomada con prudencia y recelo por Gran Bretaña y las autoridades de las islas, a las que los ingleses llaman Falkland.

En la actualidad la compañía chilena Lan une la localidad chilena de Punta Arenas con Malvinas, con una escala en la ciudad argentina de Río Gallegos, provincia de Santa Cruz, una vez al mes de acuerdo con un convenio firmado por autoridades británicas y argentinas en 1999.

La misma empresa ofrece un vuelo semanal a las islas desde Chile que atraviesa espacio aéreo de Argentina a unos 482 kilómetros de sus costas.

"Instruí al canciller (Héctor Timerman) y al presidente de Aerolíneas Argentinas (Mariano Recalde) para que, en lugar de los dos vuelos semanales que salen desde Chile y aterrizan en Río Gallegos, sean tres vuelos pero que partan del territorio continental, desde Buenos Aires, hacia las islas con nuestra línea de bandera", dijo Fernández durante la ceremonia de apertura del período de sesiones ordinarias del Congreso.

Aerolíneas Argentinas es estatal.

"Cualquier discusión sobre los vuelos a las islas Falkland debe ser considerado por el gobierno de las islas", dijo a The Associated Press un portavoz de la cancillería británica bajo condición de anonimato por política gubernamental.

Agregó que el vuelo entre las islas y Chile "es una ruta bien establecida y muy valorada" por los habitantes del archipiélago, incluida su comunidad chilena. "Sería muy decepcionante y totalmente injustificable si Argentina ejerciera presión para suspender este vuelo", sostuvo el portavoz.

El presidente de la legislatura de las islas, Roger Edwards, dijo que los vuelos directos desde Buenos Aires son tan probables como que el Falklands Air Service --aerolínea que opera vuelos no regulares entre las islas-- aterrice en la luna".

"Creo que la gente de la isla se va a oponer a los vuelos desde Buenos Aires", advirtió Edwards.

Fernández dejó para el final de su discurso de tres horas ante la asamblea legislativa el anuncio, que se produce en un momento de creciente tensión entre Argentina y Gran Bretaña en la larga disputa por la soberanía de Malvinas --que los ingleses llaman Falklands-- a punto de cumplirse el 30 aniversario de la guerra por el archipiélago ocupado por el Reino Unido en 1833.

La gobernante sorprendió con el ofrecimiento de los vuelos la misma semana que se le negó a dos cruceros operados por compañías británicas atracar en el puerto de Ushuaia, en la austral provincia de Tierra del Fuego, y que el Ministerio de Industria le solicitó a 20 empresas nacionales e internacionales que dejen de importar productos de origen británico.

Fernández insistió que Malvinas "se ha convertido en una causa regional, americana y global... que es necesario abordar con mucha seriedad" y lamentó "la negativa terca e incomprensible" de Gran Bretaña a negociar la soberanía de Malvinas, tal como lo establecen distintas resoluciones de las Naciones Unidas.

En diciembre los países del Mercosur --el bloque aduanero integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay con Bolivia y Chile como asociados-- acordaron impedir el ingreso a sus puertos de buques con la insignia de las Falkland.

En febrero Argentina presentó una denuncia ante las Naciones Unidas contra Gran Bretaña por una supuesta militarización del Atlántico Sur a partir del envío de un buque de guerra y las sospechas de que un submarino nuclear se dirigía a la zona.

Sindicatos argentinos del transporte anunciaron hace dos semanas un boicot selectivo contra buques de bandera británica o de conveniencia.

Gran Bretaña rechazó esas medidas y reiteró que no aceptará ninguna negociación con Argentina sin el consentimiento de los isleños.

"La política actual de la presidenta... tendiente a aislar a los habitantes de las Falkland, como el acoso a los buques pesqueros y el cierre de puertos, es indefendible y no tendrá éxito", consideró el portavoz británico.

Tras la fallida invasión militar a las islas promovida por la dictadura argentina en 1982, Gran Bretaña y Argentina restablecieron las relaciones diplomáticas a fines de la década del noventa.

En octubre de 1999 los entonces cancilleres firmaron un acuerdo que permitía a los vuelos hacia las islas hacer escala en territorio argentino, lo que estaba suspendido desde el conflicto armado. También se acordó que los argentinos podían visitar las islas presentando pasaporte argentino.

Durante la última Asamblea General de las Naciones Unidas Fernández había amenazado con suspender los vuelos con escala en Argentina si el gobierno británico persistía en su negativa de negociar la soberanía del archipiélago.

"No nos van a ver participar de ninguna invasión, ni de ninguna guerra. Vamos a seguir siendo gente de paz, pero vamos a seguir defendiendo nuestros derechos", aseguró Fernández ante el Congreso.

La gobernante confirmó que el 14 de junio se presentará ante el comité de descolonización de Naciones Unidas para insistir con el reclamo.

También anunció la construcción de un museo dedicado a las islas en el mismo predio que pertenecía a la Marina y en el que funcionaba el mayor centro clandestino de detención y tortura durante la dictadura de 1976 a 1983. Actualmente se levanta allí un centro de la memoria manejado por organismos de derechos humanos.

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Los periodistas de Associated Press Cassandra Vinograd en Londres y Michael Warren en Santiago, Chile, contribuyeron con este reporte.