Es difícil imaginar una elección en Venezuela sin Hugo Chávez, la personalidad de proporciones épicas que mira hacia abajo desde vallas y murales y satura las ondas de radio y televisión durante horas con su mezcla única de encendidos discursos y bromas campechanas.

Sin embargo, ese es el escenario que este país sudamericano debe contemplar en momentos en que el carismático populista, que ha dominado el panorama político durante 13 años como presidente, es atendido en Cuba por un posible retorno del cáncer que creía haber derrotado.

Si Chávez llegara a morir, o sus persistentes problemas de salud lo obligaran a retirarse repentinamente del ojo público, eso podría sumir su movimiento político de inspiración socialista en el caos sobre quién sería el candidato de cara a las elecciones presidenciales del 7 de octubre.