Un fiscal federal dijo el miércoles que el magnate R. Allen Stanford despilfarró el dinero de los inversionistas en yates y negocios que nada producían, llevando "una vida de lujo y negocios ruinosos", todo ello parte de un fraude piramidal.

El fiscal William Stellmach agregó que Stanford se apropió de "miles de millones de dólares pertenecientes a otras personas", al exponer sus conclusiones en el juicio incoado a Stanford por fraude y estafa.

El fiscal sostuvo que Stanford, de 61 años, mintió durante años a los inversionistas, a los que defraudó a los inversionistas más de 7.000 millones de dólares mediante la venta de certificados de depósitos emitidos por su banco en la isla caribeña de Antigua.

Los abogados de Stanford sostienen que su director financiero era responsable del presunto fraude y que el imperio empresarial del financiero era legítimo.

Los abogados terminarán sus conclusiones el miércoles por la tarde.

Stanford, encarcelado sin derecho a fianza desde que fue encausado en el 2009, es acusado de 14 cargos, incluyendo fraude postal y bancario. De ser convicto, Stanford podría ser condenado a más de 20 años de cárcel. Su juicio comenzó en Houston el 23 de enero.

Stellmach dijo que para el 2008, el banco debía a sus clientes más de 7.000 millones de dólares que no tenía, y fue Stanford el responsable de esa deuda.

"El señor Stanford ha estado excavando ese hoyo durante años mediante su lujoso estilo de vida y sus empresas perdedoras", insistió el fiscal.

El testigo estrella de la fiscalía, James M. Davis, ex director financiero de las empresas de Stanford, dijo al jurado que él y el ex banquero falsificaron los beneficios del banco y utilizando el dinero de los certificados de depósito para sobornar a un auditor independiente y los reguladores bancarios de Antigua para que ayudaran a ocultar el fraude.

Los abogados defensores insistieron que Stanford era un astuto hombre de negocios cuyo imperio financiero, con sede en Houston, era legítimo. Culparon a Davis del presunto fraude y dijeron que Stanford intentó consolidar sus negocios para pagar a los inversionistas cuando las autoridades confiscaron sus empresas.

Los testigos de la defensa dijeron al jurado que Stanford no era un gerente que supervisara directamente sus negocios y que Davis se hacía cargo de las operaciones diarias de sus negocios.

Sus letrados, que pasaron nueve días exponiendo el caso, no citaron a declarar a su cliente.

Stanford fue considerado otrora uno de los hombres más ricos de Estados Unidos, con una fortuna calculada en más de 2.000 millones de dólares. Empero, en el juicio fue defendido por un abogado de oficio porque sus bienes fueron confiscados por las autoridades.

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Juan A. Lozano en Twitter: http://www.twitter.com/juanlozano70