Los líderes de la rebelde región de Aysén, en el sur de Chile, rechazaron el miércoles la exigencia del gobierno a desbloquear las rutas a cambio de una respuesta a sus demandas económicas y sociales.

"No pueden exigirnos eso", exclamó el vocero del Movimiento Social por Aysén, Iván Fuentes.

Fuentes y otros 23 dirigentes lideran desde hace más de dos semanas permanentes protestas para exigir soluciones a los problemas sociales y económicos de esa aislada región, 1.680 kilómetros al sur de Santiago.

La primera reunión entre representantes del movimiento y el ministro de Energía, Rodrigo Alvarez, enviado a la zona para negociar, duró sólo 20 minutos, hasta que la autoridad demandó el desbloqueo para iniciar las tratativas.

Fuentes dijo que Alvarez planteó su exigencia y se retiró del encuentro sin entregarles ninguna respuesta a las demandas.

El vocero del gobierno Andrés Chadwick enfatizó desde Santiago la urgencia en poner fin al bloqueo de caminos, mientras la ministra del Trabajo, Evelyn Matthei, advirtió que no podrán entregarse en Aysén 2.500 pensiones básicas, que se distribuyen a los domicilios, por falta de combustible.

Ante el incremento de las tensiones, Alvarez y los dirigentes postergaron para el jueves un posible nuevo encuentro, informó el subsecretario de la presidencia, Claudio Alvarado. "Consideramos, ambas partes, que es necesario y prudente tomarse este espacio adicional", añadió.

Aunque se sabe de antemano que los camioneros se oponen a levantar los bloqueos antes de obtener respuestas concretas, Fuentes destacó que "lo importante de esto es que estamos disponibles para conversar".

El movimiento cobró mayor fuerza cuando se sumaron los camioneros, que bloquearon los caminos principales, causando una gradual escasez de combustibles y víveres básicos. Hace días los negocios carecen de verduras, frutas y lácteos.

En la última semana los enfrentamientos en caminos y puentes entre manifestantes y policías se tornaron muy violentos. Un niño de cinco años murió el martes atropellado por un camión que retrocedió al intentar evadir un par de barricadas.

El movimiento envió a Santiago un petitorio con 11 demandas, entre ellas, un subsidio de 20% a los combustibles, un salario mínimo regional de unos 470 dólares, una asignación de zona extrema a las pensiones básicas, una universidad regional y estabilidad laboral para los empleados estatales y municipales, entre otros.

También requieren un plebiscito regional sobre cinco proyectos para instalar centrales hidroeléctricas en la zona y medidas que favorezcan a los 3.000 pescadores artesanales, que son los que iniciaron las protestas.

El gobierno del presidente Sebastián Piñera no puede acceder a todas las demandas de Aysén por temor a que las manifestaciones se extiendan a otras zonas extremas, como sucedió hace un año en la vecina Magallanes y como ha amenazado con iniciar la ciudad de Calama, en el norte.