Centenares de vecinos de la vecina ciudad de El Alto salieron a las calles el miércoles en ruidosa protesta para reclamar a las autoridades medidas contra la inseguridad tras la reciente muerte de dos periodistas a manos de estranguladores.

La policía debió reforzar el cordón de seguridad para evitar que los enardecidos vecinos ingresaran a las oficinas del alcalde Edgar Patana. Los manifestantes portaban carteles que pedían la pena de muerte para los asaltantes, llamados "cogoteros", en esa populosa ciudad, una de las más pobres del país y con casi un millón de habitantes.

Los "cogoteros" operan en vehículos del servicio público, recogen pasajeros en barriadas alejadas entre las 4 y 6 de la madrugada, estrangulan a sus víctimas con una bufanda para robarles un celular o lo poco que llevan encima y arrojan los cuerpos en descampados fuera de la ciudad.

Así fueron asesinados Verónica y Víctor Peñasco, dos jóvenes hermanos de origen indígena y reporteros de radios en lengua aymara. Salieron de su domicilio en la madrugada del sábado, abordaron un pequeño autobús y fueron estrangulados. Sus cuerpos recién fueron reconocidos el lunes.

Centenares de vecinos participaron el martes de una ceremonia religiosa en homenaje a los dos periodistas. Los restos de ambos fueron llevados después a su pueblo natal, Jesús de Machaca, en una provincia rural de La Paz donde serán enterrados.

El miércoles la protesta vecinal también reclamaba a las autoridades ediles que pongan orden en el transporte público en esa ciudad cuyo caos es aprovechado por los delincuentes.

Unos días antes del asesinato de los hermanos Peñasco la policía desbarató una banda de estranguladores sospechosos de haber asesinado a 69 personas entre el año pasado y el presente, dijo el jefe de la policía anticrimen en esa ciudad, Félix Rocha. El líder de esa banda fue capturado.

El sábado, el mismo día del asesinato de los Peñasco, la policía detuvo a otra banda en El Alto y sospecha que podría ser la que asesinó a los hermanos. Rocha dijo que está en curso la investigación.

El gobierno a través de la ministra de Comunicación, Amanda Dádila, prometió celeridad en las investigaciones para dar con los criminales.