Mitt Romney tratará de capitalizar sus victorias en Arizona y Michigan a menos de una semana del Super Martes, donde se votará en diez estados para decidir el candidato republicano a la presidencia.

Su rival Rick Santorum, que perdió por escaso margen en Michigan, divide el voto conservador con Newt Gingrich, que confía en las primarias del sur para reanimar su campaña.

Y Ron Paul sigue siendo un factor de influencia en su intento por arrebatar a sus rivales delegados en asambleas partidistas como la de Dakota del Norte.

El Super Martes es el 6 de marzo, tres días después de las asambleas estatales del sábado en el estado de Washington.

El escaso margen de victoria de Romney — 41% en comparación con 38% de Santorum — en su Michigan natal plantea interrogantes acerca de si debería cambiar de estrategia. El martes admitió que había cometido errores en las últimas semanas y afirmó que trataba de hacerlo mejor.

Los cuatro candidatos enfrentan dificultades financieras a medida que tratan de llevar su campaña de avisos a estados donde les cuesta más caro. Deberían invertir unos cinco millones de dólares para lanzar una semana de avisos en todos los estados donde se vota el martes.

Romney anticipó el martes por la noche que se propone mantener su promesa de arreglar la economía y reducir el desempleo.

Las votaciones del martes podrían ser decisivas para determinar quién será el desafiante del presidente Barack Obama en noviembre.

Romney hará campaña el miércoles en Ohio antes de viajar a Dakota del norte. Santorum estaba haciendo campaña en Ohio cuando llegaron los resultados de Michigan.

Gingrich y Paul hicieron pocos esfuerzos en Michigan o Arizona.

Gingrich hacía campaña el miércoles en Georgia, el estado al que representó en la Cámara de Representantes durante veinte años. Las votaciones allí y en Tenesí le dan un rayo de esperanza a su campaña. Ganó en Carolina del Sur pero perdió en la Florida.