El Pentágono reveló el martes que algunos restos parciales e incinerados de víctimas de los ataques terroristas del 2001 que no pudieron ser identificados fueron enviados a un vertedero.

No está claro de cuántas víctimas se trata, aunque el informe dijo que los restos pertenecen a personas que murieron cuando un avión desviado y controlado por terroristas embistió el Pentágono, con un total de 184 muertos, y otras que murieron en Shanksville, Pensilvania, con 40 muertos.

No hubo indicaciones de que hubiese restos de víctimas del ataque a las torres gemelas del Centro de Comercio Mundial en Nueva York.

El informe fue elaborado por una comisión independiente a la que se encomendó examinar las prácticas en la morgue militar en Dover, Delaware, la primera escala para los soldados caídos en guerras en el exterior.

El panel fue formado después que una investigación en noviembre reveló una "pésima gestión" en la dependencia de Dover y halló que en dos ocasiones se habían perdido restos corporales. Después de esa investigación, versiones de prensa revelaron que algunos restos parcialmente cremados de por lo menos 274 estadounidenses muertos en guerra fueron arrojados a un vertedero de Virginia hasta que un cambio de política puso fin a la práctica en 2008.

El informe del martes explicó la política anterior que, según dijo, "empezó poco después del 11 de septiembre del 2001, cuando varias porciones de restos de víctimas del ataque al Pentágono y de la destrucción del avión en Shankesville, Pensilvania, no pudieron ser examinados ni identificados".

Los restos parciales fueron cremados y entregados después a un contratista para la remoción de desechos biomédicos que los colocó en recipientes y los incineró. La materia residual fue llevada a un vertedero, dijo el informe.

"Creemos que no debió haber ocurrido", dijo el director de la comisión, general retirado John Abizaid, en una conferencia de prensa en el Pentágono convocada para dar a conocer el informe de Dover.