Con  la entrada del año 2012 Guatemala estrena por primera vez en su historia un asiento en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como miembro no permanente para el mandato 2012-2013. En  el 2006 hubo un primer intento fallido, donde se enfrentó a Venezuela en unas elecciones disputadísimas e históricas para ocupar uno de los dos sitios asignados a la región de América Latina y el Caribe en el organismo  y que acabó en tablas teniendo que  tirar ambos países la toalla y que elegir a un tercer candidato por consenso: Panamá.

En 2011 el país centroamericano volvió a presentarse pero, esta vez, sin contrincante y obteniendo el apoyo de 191 de los 193 Estados Miembros que configuran Naciones Unidas.

El diplomático veterano Gert Rosenthal, ex canciller bajo la presidencia de Óscar Berger (entre 2006-2008), y embajador ante la ONU (primero entre 1999-2004 y luego entre 2008 hasta la actualidad)  habla con Fox News Latino sobre lo que supone estar en el organismo más poderoso de la organización.

¿Qué representa para Guatemala conseguir por primera vez la membresía en el Consejo de Seguridad de la ONU?

“La verdad es que durante 50 años a Guatemala no le interesaba el Consejo de Seguridad, porque por una parte ese período era de gobiernos militares que tenían una visión muy introspectiva del mundo, incluso si les hubiera interesado difícilmente hubieran logrado apoyo para llegar al Consejo de Seguridad ya que durante varios años eran gobiernos paria, debido a la violación de los derechos humanos. Se empieza a coquetear con la idea a partir de la firma de los Acuerdos de Paz (1996), donde entre otras cosas, Guatemala quiere proyectarse al mundo como un país más moderno, más civilizado, más tolerante, más inclusivo y más democrático.”

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Y lo probaron en 2006, pero entonces se enfrentaron con Venezuela, protagonizando lo que fueron las terceras elecciones más largas de la historia  para escoger a un miembro del organismo.

“La aspiración era ser el candidato endorsado por el grupo regional de América Latina y el Caribe pero se nos cruzó en el camino Venezuela. Fue un concurso muy reñido porque a pesar de que Venezuela llegó  después de Guatemala, aquél sostenía la visión un poco que Guatemala era el candidato de EEUU, para impedir su llegada al consejo. Guatemala nunca logró el apoyo de los dos tercios de los países de la Asamblea General necesarios para conseguir el asiento, pero siempre tuvo una notoria ventaja sobre Venezuela y Venezuela no quiso retirarse por considerar que era una concesión innecesaria a EEUU”.

Y las elecciones fueron interminables.

“Después de 46 rondas finalmente ambos aceptamos retirarnos, nuestro grupo regional nos invitó a proponer un tercero en discordia, y después de discutirlo varios días propusimos a Panamá. El valor entendido en el 2006 era que a Guatemala se le daría una segunda oportunidad, ahora sí como candidato único, en el 2011.  Había un sentimiento en la casa de que se había cometido una injusticia con Guatemala ya que normalmente cuando un país lleva 37 votos de ventaja sobre el otro el que va atrás gallardamente renuncia pero eso no ocurrió por razones conocidas, dejando en la casa una idea que se había cometido  injusticia”.

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Entonces, ¿se hizo justicia eligiéndoles ahora para el Consejo?

“Un poco sí diría yo. Nosotros hemos hecho aportes a Naciones Unidas y también reconocemos que Naciones Unidas hizo una importante contribución en los Acuerdos de Paz.  Tenemos alrededor de 800 efectivos en operaciones de mantenimiento de la paz y estamos muy presentes en la organización sobre todo en Nueva York y en Ginebra. De manera que el apoyo que tuvimos era una consecuencia lógica de un largo proyecto basado en construir una candidatura responsable y respetable”.

Guatemala reemplaza a Brasil. ¿Cuáles son las diferencias que van a aportar al consejo respecto a Brasil?

“Sería absurdo comparar Guatemala con Brasil. Ya no digamos en tamaño y capacidad económica sino en la capacidad de Brasil de tener una cancillería muy bien dotada de recursos, con un protagonismo internacional muy envidiable. Brasil tiene más embajadas en el continente africano de las que tenemos en todo el mundo. O sea, simplemente, no hay comparación. Somos otro país, tenemos aportes cualitativamente diferentes. Somos un país pequeño con una visión de los países chicos, tenemos una vivencia muy particular en consolidación de la paz. Tenemos un récord de cierta independencia aunque somos más vulnerables que un país como Brasil. Por ejemplo, en el caso de Irak en 2003 Guatemala no aparece en la lista de los países de la coalición con EEUU porque creemos  que las intervenciones de ese tipo sólo se dan cuando hay un mandato del Consejo de Seguridad. Nosotros no estamos en la bolsa de ningún país pero sí tenemos ciertos principios que coinciden con muchos de los principios de los países occidentales. En el caso de Libia estaríamos en un principio a favor de la resolución (Brasil se abstuvo) porque hubo un acuerdo del consejo”.

Ustedes se posicionaron, junto con otros 12 de los 15 países del consejo,  a favor de la resolución sobre Siria que respaldaba el plan de la Liga Árabe y que Rusia y China vetaron.

“Nos preocupa muchísimo lo que está pasando en Siria. Nuestro primer objetivo es terminar con la violencia, y el segundo es que haya una salida política. Nos colocamos muy fuertemente detrás de la iniciativa de los estados árabes y  la seguimos apoyando. Nadie está pidiendo un tipo de intervención armada pero la gente se está desesperando, la percepción de la mayoría de los países es que el gobierno sirio sí está usando una represión muy desmedida en función de las demandas legítimas de su población civil.  De manera que eso no va a quedar como está: o el gobierno se impone por la vía de la represión, lo cual no es bueno porque no ofrece un mínimo de estabilidad, o el gobierno entra en razón y busca una salida política. Vamos a ver en qué dirección se mueve”.

¿Y en el caso de la petición de Palestina para ser miembro de  pleno derecho en la ONU cuál sería la postura de Guatemala? Su país votó a favor de su ingreso en la UNESCO.

“Guatemala aún no ha reconocido el estado palestino. Hasta ahora el actual gobierno no ha cambiado de posición pero lo tiene bajo consideración.  Excepto Panamá todos los países del sistema de integración centroamericano han reconocido el estado palestino. Nuestra política ha sido desde hace cuatro o cinco años abogar por la solución de dos estados pero abogamos por la negociación de ambos países. Nosotros tenemos una cultura de apoyo al estado de Israel por razones históricas porque Guatemala participó en el comité de partición que terminó proponiendo la solución de dos estados. A la postre sólo se creó sólo un estado y hubo una cercanía fuerte entre Guatemala e Israel, sobre todo en los tiempos pioneros. Y eso quedó un poco en la cancillería guatemalteca. No es fácil para Guatemala abandonar entre comillas  a Israel pero por otra vez la paz en el Medio Oriente nos parece una precondición para el mantenimiento de la paz a la vez a nivel global y las tensiones que existen entre Israel y Palestina son uno de los pilares de la inestabilidad de la región.”

Entonces en el caso que la cuestión de la membresía de Palestina se tuviera que votar en el Consejo Seguridad, ¿Guatemala entre qué opciones de voto se movería?

 “Nos estaríamos moviendo entre la abstención y el apoyo. Jamás votaríamos en contra”.

 Guatemala es uno de los países que sufre la violencia del narcotráfico. ¿Llevarán el tema al consejo ahora que son miembros?

 “El combate contra la delincuencia, entre la cual está el narcotráfico, es uno de los grandes temas domésticos pero va más allá. En una encuesta  a la población sobre cuáles son los problemas nacionales, el 60 por ciento expone en primer lugar el tema de la seguridad ciudadana que no es sólo el narcotráfico pero ciertamente el vínculo de los carteles mexicanos con carteles guatemaltecos que ya estaban ahí y que llevó al país a una situación de inseguridad inimaginable porque manejan muchísimo dinero para un país pequeño.  Nosotros creemos que los carteles internacionales, el crimen, son una amenaza para la paz mundial pero por otro lado respetamos mucho las fronteras, los mandatos que corresponden a la Asamblea General  y el Consejo de Seguridad. En esta casa siempre ha habido tensiones entre esos dos órganos, y llevar el tema del combate al crimen organizado al Consejo de Seguridad de alguna manera sería ampliar su mandato cuando hay otros  órganos de la ONU que llevan este tema”.

 Entonces descartan esta opción.

 “Lo pensaríamos dos veces por el respeto que tenemos a los otros órganos de Naciones Unidas pero sí creemos que en la agenda de la ONU el combate al crimen internacional debería tener un perfil muchísimo más alto. La Oficina contra la Droga y el Delito que está en Viena es una respuesta casi risible a la magnitud de este problema. No es de ninguna manera una locura sostener que puede amenazar la paz porque ahora es una lucha entre desiguales, los gobiernos centroamericanos no tienen ni los recursos, ni la organización, ni los armamentos para oponerse a estos carteles”.  

¿Cuál es la ayuda que aporta EEUU, un país con mucho más recursos que los centroamericanos, ante esta problemática?

“EEUU más que parte de la solución ha sido parte del problema, porque el mercado está aquí y en Europa, de manera que el incentivo para que se organicen estos carteles para que crezcan y acumulen recursos es el mercado en este país. Y muchas de las armas modernas que tienen estos carteles los adquieren en la frontera entre México y EEUU y mucho del dinero que acumulan se lava a través de entidades financieras norteamericanas. Mi opinión personal es que EEUU debería colaborar muchísimo más en combatir este fenómeno que en algún momento va a llegar a afectarles internamente también. De hecho los carteles mexicanos ya tienen presencia en este país. Quieren introducirse ahora en el mercadeo, ya no sólo en el tránsito de drogas sino en la venta.”

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