Daniel Macías es el rostro desconocido de Silicon Valley. A los 19 años no estaba lanzando una de las empresas tecnológicas más importantes del mundo como hizo Mark Zuckerberg a esa edad, cuando fundó Facebook. Por el contrario, festejó su cumpleaños tras las rejas, sentenciado por agresión.

Ahora, a los 20 años, Macías pasa el día aprendiendo a construir casas en un programa de capacitación laboral cerca de la oficinas centrales de Facebook y espera unirse al sindicato de carpinteros cuando concluya el programa.

"Si no fuera a la escuela, estaría en la calle", dice Macías.

En Silicon Valley abundan el dinero y el empleo para las personas con conocimientos de tecnología y empresas. Pero quienes carecen de esas aptitudes enfrentan los mismos padecimientos que el resto de los estadounidenses afectados por la recesión.

Y un porcentaje importante de la población que no se beneficia con la bonanza de la alta tecnología y computación de Sillicon Valley son los hispanos. Un informe del Indice de Silicon Valley señala que la mitad de la población de la zona habla un idioma que no es inglés en su casa. De ese total, el 39% son hispanos y el 44% asiáticos. El informe agrega que solo el 15% de los hispanos que viven aquí tiene algún título universitario --es el porcentaje más bajo de cualquier grupo étnico--, lo que hace pensar que la mayoría de los hispanos no pueden aprovechar las oportunidades que ofrece la industria tecnológica.

Facebook abrió sus nuevas oficinas en la bahía de San Francisco poco antes de anunciar su oferta pública inicial. Su empleados tienen un envidiable dilema: no saben qué hacer con el dinero que recibirán una vez que su empresa salga al mercado y se vuelvan millonarios de la noche a la mañana.

Muy cerca de ahí, en East Palo Alto, se duplicó la cantidad de asesinatos, que subió de cuatro a ocho, un incremento importante en una ciudad de 28.000 habitantes y en la que el 65% de la población es hispana, según datos del censo. El ingreso está por debajo de los 18.000 dólares anuales, comparado con más de 66.000 dólares en promedio para todo Silicon Valley. La tasa de desempleo en diciembre alcanzó a 17%, comparado con 8,3% a nivel nacional.

Los hispanos también tienen el más bajo ingreso per cápita en la región de Silicon Valley, con un promedio de 20.000 dólares anuales, comparado con casi 60.000 para los blancos y 40.000 para los asiáticos.

Estas disparidades derivan en parte de las complicadas historias de pequeñas ciudades a lo largo del corredor de la Autopista 101 que atraviesa el corazón de Silicon Valley, y también de los problemas económicos del país. Reflejan asimismo algunos cambios únicos de la más reciente explosión tecnológica, impulsada por las redes sociales, informática en la nube (cloud computing) y las aplicaciones para dispositivos móviles.

Mientras el ingreso per cápita aumenta en la región, el ingreso medio desciende, sugiriendo que algunas personas se están volviendo más ricas mientras otras ganan menos dinero. Por ejemplo, el ingreso de los hispanos se redujo 15% entre 2008 y 2010, casi el doble que el grupo que le sigue y varios puntos porcentuales por debajo de la reducción promedio estatal y nacional.

Los datos de estas tendencias económicas son recabadas cada año por el Indice de Silicon Valley, compilado por analistas locales sin fines de lucro. El reporte de este año destaca la recuperación económica de la ciudad de la mano de compañías tecnológicas exitosas como Facebook que contratan una gran cantidad de personal.

Pero esta recuperación no ha tenido la misma onda expansiva en la región entera comparado con otros booms tecnológicos, dijo Russell Hancock, jefe de Joint Venture, uno de los grupos que elabora el índice.

En el pasado empresas como Hewlett-Packard Co. y Lockheed Martin Corp. trajeron a Silicon Valley empleos de nivel medio, explicó Hancock. Pero la globalización envió los trabajos de manufactura al extranjero mientras la información tecnológica volvió obsoleto el trabajo en oficina.

El contraste entre quienes se manejan en el mundo de la tecnología y quienes no ha provocado tensión East Palo Alto. El concejal de la ciudad Carlos Romero está buscando que Facebook haga algo para solucionar el tráfico y la contaminación generada por el influjo de nuevos empleados. También temen que la oferta pública inicial de la empresa hará surgir muchos nuevos ricos dispuestos a invertir en propiedades y que los precios de las viviendas suban demasiado y queden fuera del alcance de los residentes de ingresos más bajos.

"No es que no queramos que Facebook venga a la comunidad, pero queremos asegurarnos de que East Palo Alto no quede excluido".

Facebook ya comenzó a acercarse a la comunidad que lo rodea, apoyando el programa donde Macías aprende a ser carpintero, conocido como JobTrain.

Kail Lubarsky, directora de publicidad de JobTrain, dijo que los graduados todavía no consiguen empleos en Facebook, aunque está trabajando con la empresa con la esperanza de crear un programa de prácticas. JobTrain también da clases de artes culinarias que podrían preparar a la gente para que trabaje en las cafeterías de Facebook.

Pero el verdadero objetivo es colocar a los estudiantes en empleos que les permitan unirse a las filas de los profesionales que más prosperan en Silicon Valley.

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Marcus Wohlsen está en Twitter como @marcuswohlsen