Los gobiernos de Estados Unidos y Costa Rica firmaron el martes un memorando de entendimiento para intercambiar información de pasajeros que viajen de un país a otro en un esfuerzo en la lucha contra el tráfico de drogas, el terrorismo y el crimen organizado.

La firma del "Sistema avanzado de Información de Pasajeros (APIS)" se concretó en el marco de la gira que realiza por Centroamérica la secretaria de Seguridad Nacional estadounidense, Janet Napolitano.

Napolitano indicó a la prensa costarricense que "este es un paso adelante para compartir información para identificar e investigar amenazas potenciales que salgan de nuestros países", tales como terrorismo, narcotráfico y crimen organizado.

La implemetación del memorando se llevará a cabo en aeropuertos como puertos de ingreso terrestre e incluye la dotación de recursos económicos, equipamiento y capacitación para las autoridades policiales costarricenses.

A la consulta de las acciones del gobierno norteamericano ante el aumento del consumo de drogas en ese país, la funcionaria reiteró el aumento de la inversión para el combate y desechó la idea de la legalización.

"La administración de Barak Obama aumentó el presupuesto para la lucha contra el narcotráfico de $2 500 a $10 000 millones de dólares" y agregó que "legalizar no es la solución" si no "fortalecer la policía y la legislación, los controles fronterizos, el tratamiento y combatir el consumo", sentenció.

Napolitano concretó así su tercera parada por la región después de visitar Guatemala y El Salvador. Mañana viaja a Panamá.

Horas antes, Napolitano suscribió un acuerdo con El Salvador a fin de implementar el Sistema Avanzado de Información de Pasajeros con Estados Unidos mediante el cual se comparte información sobre los pasajeros que aborden vuelos comerciales o privados con la intención de detectar a cualquier sospechoso.

Napolitano firmó el convenio con el ministro de Justicia y Seguridad Pública de El Salvador, general David Munguía Payés, luego de una reunión en la que también participó el canciller salvadoreño, Hugo Martínez.

Napolitano dijo en rueda de prensa que "hemos firmado un acuerdo para poder intercambiar información de pasajeros".

"Esta información es muy útil, va a ser útil para combatir el terrorismo, es útil para combatir cualquier otro tipo de crimen transnacional que pase de país a país, también puede ayudarnos a encontrar amenazas de forma temprana antes de que se cristalicen", explicó.

El sistema "usa la información de pasajeros que las aerolíneas registran en los aeropuertos. A través de esta información, se puede interceptar a viajeros sospechosos. Además, el sistema ayuda a la identificación de criminales y contrabandistas", explicó la embajada de Estados Unidos en un comunicado.

Ambos países entregarán recíprocamente la información de viajeros, vuelos y más, señaló la embajada.

"Conscientes de que la seguridad de los Estados Unidos está íntimamente vinculada a la seguridad del país, con mucho gusto hemos entrado en este entendimiento", agregó el ministro de justicia y seguridad salvadoreño.

Munguía Payés dijo que durante la reunión con la señora Napolitano, también analizaron las principales amenazas que tiene El Salvador.

"Hemos hablado de narcotráfico, hemos hablando del tema de las pandillas, para que nuestros socios en el ámbito de seguridad entiendan la amenaza que tanto las pandillas como el narcotráfico significan para la región" y dijo que "a las pandillas que son transnacionales y al narcotráfico hay que darle una respuesta también regional".

Al referirse al tema de las maras o pandillas, Napolitano manifestó que, "desde el Departamento de Seguridad Interna de los Estados Unidos con El Salvador vamos a trabajar conjuntamente en estos asuntos de prevención de pandillas" con tal de interrumplir sus actividades y mitigar la violencia.

Durante la reunión tambien se habló de la posibilidad de una gracia migratoria especial para familiares de afectados por la depresión tropical 12E que afectó al país en octubre de 2011 y la solicitud de considerar una flexibilización en las deportaciones desde los Estados Unidos, priorizando aquellas personas con cargos criminales.