Sindicalistas cocaleros acompañarán el presidente boliviano Evo Morales en marzo a Viena donde el mandatario reiterará su pedido a las Naciones Unidas de levantar el veto a los usos tradicionales de la coca, entre ellos la masticación.

"Vamos a acompañar al presidente a Viena el 12 de marzo y vamos a insistir a la ONU a que legalice el acullico (masticación) de coca que es una identidad cultural de los pueblos andinos y es nuestra obligación defenderlo", dijo a periodistas Félix Barra, dirigente del Consejo de Federaciones Campesinas de Los Yungas (Cofecay).

Morales desayunó el martes con dirigentes de Cofecay y de productores de coca para coordinar la representación de Bolivia en la Reunión de la Comisión de Estupefacientes de la Organización de las Naciones Unidas que se cumplirá en la capital de Austria.

Será la segunda vez que Morales participe en Viena como parte de su campaña internacional para despenalizar la masticación de coca, de amplia práctica en Bolivia y naciones andinas.

"Esto es una hoja de coca, no es cocaína, es parte de una cultura. No es posible que esté en la lista de estupefacientes de Naciones Unidas", dijo en 2010 en la reunión internacional mientras masticaba coca.

Su petición de despenalizar esa hoja no fue respalda por Estados Unidos y su gobierno renunció temporalmente el año pasado a la Convención sobre Estupefacientes de 1961 que insta e erradicar todos los usos tradicionales de esa planta que es materia prima de la cocaína.

Con 31.000 hectáreas sembradas, Bolivia es tercer productor de coca y cocaína después de Perú y Colombia de las cuales entre 12.000 y 20.000 son legales y están destinadas a usos medicinales, alimenticios y rituales.

La masticación de las hojas secas es practicada por indígenas y sectores populares de la población contra el cansancio, el hambre y los efectos de vivir en la altura.

La defensa de la hoja ha sido la causa de las luchas de Morales desde los años 80 cuando comenzó a dirigir los sindicatos cocaleros desde donde saltó a la política.