Para celebrar el Año Nuevo chino el mes pasado, el más ostentoso hotel de Dubai bañó su fachada de forma de velero con una iluminación roja acentuada con una imagen de un dragón dorado contorsionándose.

La iniciativa del Burj al-Arab — el cual cobra 2.300 dólares por noche — fue un claro gesto hacia Beijing, que esta reforzando sus lazos con los reyes y jeques que gobiernan los ricos estados petroleros árabes del Golfo Pérsico, aun cuando se mantiene firme en su apoyo a Irán, adversario de éstos en la región.

De muchas maneras, China está tratando de mantener abiertas todas sus opciones para asegurarse la energía que alimente su rápido crecimiento. Eso complica los esfuerzos encabezados por Estados Unidos para obligar a Teherán a abandonar su presunto programa de armas nucleares y le permite a China extender su influencia en Arabia Saudí y otras naciones del golfo que han sido aliadas de occidente desde hace mucho tiempo.

"Si uno echara un vistazo a la relación Irán-China en forma aislada, diría que China importa cantidades bastante grandes de petróleo de Irán", dijo Afshin Molavi, un asociado de New America Foundation, especializada en Medio Oriente.

"Pero cuando uno lo mira más de cerca, la relación saudí-china es una relación estratégica. La relación China-Irán es comercial", señaló Molavi. "La relación China-Irán realmente será puesta a prueba" en momentos en que Estados Unidos y Europa intensifican los esfuerzos para aislar a Teherán.

China es la economía que más energía consume en el mundo y su empeño en contar con suministros estables de petróleo y gas está impulsando su iniciativa en el Golfo Pérsico. Esto quedó claro el mes pasado cuando el primer ministro Wen Jiabao viajó a Arabia Saudí, los Emiratos Arabes Unidos y Qatar. En Arabia Saudí, Wen hizo un llamado específico para que los dos países "intensifiquen su sociedad energética" e incrementen su comercio de crudo y gas.

La gigante petrolera estatal saudí Aramco y la compañía china Sinopec acaban de concretar planes para construir conjuntamente una refinería en la ciudad de Yanbu, en el Mar Rojo, con capacidad para manejar 400.000 barriles de petróleo por día. Las dos compañías y Exxon Mobil Corp. ya son socias en una refinería ubicada en el este de China.

Aramco firmó el año pasado un acuerdo con PetroChina, la compañía de petróleo y gas más grande de China, para suministrar 200.000 barriles de crudo diarios a una refinería que se planea construir en la provincia de Yunnan, en el sur de China. Khalid al-Falih, director ejecutivo de Aramco, dijo en su momento: "No nos consideramos simples vendedores de petróleo a China, sino socios estratégicos".

La cercana Irán no estuvo en el itinerario de enero de Wen a pesar de que China sigue siendo el principal comprador de crudo de Irán y que sus poderosas compañías energéticas estatales tienen derecho de explotación de yacimientos iraníes de petróleo no utilizados.

Las cifras más recientes del Ministerio de Comercio de China muestran un intercambio comercial con Arabia Saudí de 43.000 millones de dólares en el 2010, y un total de 49.000 millones con los otros cinco países del Consejo de Cooperación del Golfo. Eso en comparación con apenas un poco más de 29.000 millones de dólares en su comercio con Irán en el mismo período.

"China ha estado confiriendo mayor importancia a ... los países del golfo, y hay un espacio más grande para que ambos desarrollen su cooperación económica y comercial" dijo Ma Lirong, un profesor de la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghai. "Para maximizar su intereses, China mantendrá las relaciones actuales con Irán, pero entretanto explorará más fuentes de suministro de energía", agregó.

Los vecinos más pequeños de Arabia Saudí también están participando en la acción.

Kuwait y China comenzaron a trabajar recientemente sobre una refinería de crudo y un complejo petroquímico de 9.000 millones de dólares en la ciudad de Zhanjiang en el sureste chino, que dependerá únicamente de petróleo kuwaití. Qatar está enviando gas natural licuado a una nueva terminal de PetroChina bajo un contrato de suministro a largo plazo.

China South Locomotive & Rolling Stock Corp. ganó en septiembre un contrato para construir 240 vagones de carga para la nueva ferroviaria nacional de los Emiratos Arabes Unidos. Ese acuerdo siguió a la terminación por parte de China Railway Construction Corp. de la primera etapa del llamado Mecca Metro, el cual se inauguró en el 2010 para transportar peregrinos entre sitios sagrados afuera de la ciudad saudí.

Las naciones del golfo árabe también están apostando en grande a China.

La Autoridad de Inversiones de Qatar inyectó 2.800 millones de dólares en la oferta pública inicial del Banco Agrícola de China en el 2010, mientras que la Autoridad de Inversiones de Kuwait adquirió 800 millones de dólares en acciones.

Mientras tanto, visitantes chinos están inundando la parte árabe del golfo.

La aerolínea Emirates de Dubai vuela ahora 35 veces a la semana a la China continental. Emplea a 350 chinos y ofrece comida y películas chinas en algunos vuelos, dijo Richard Jewsbury, vicepresidente senior de operaciones comerciales en el Lejano Oriente. Sus competidores más pequeños del golfo también están agregando rutas a China.

Desde el punto de vista de Irán, China sigue siendo un socio comercial crucial.

El comercio bilateral está aumentando y abarca de todo, desde ropa barata hecha-en-China hasta vehículos deportivos todo terreno. Los periódicos iraníes están llenos de anuncios pregonando giras empresariales y viajes de placer a ciudades chinas.

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El periodista de la AP especializado en negocios Joe McDonald y el investigador Yu Bing en Beijing, y el reportero Nasser Karimi en Teherán, Irán, contribuyeron a este reportaje.