Al menos 12 personas murieron en disturbios cerca de la ciudad de Kashgar en la agitada región de Xinjiang en el noroeste del país, informó el martes la prensa estatal.

No se dieron detalles sobre la posible causa de la violencia, aunque Xingiang suele ser escenario de hechos de violencia contra el gobierno por parte del grupo étnico nativo turco uigur, de religión musulmana.

Según la agencia Xinhua, manifestantes armados con cuchillos atacaron a personas en las afueras de la ciudad a partir de las 6 de la tarde.

Los manifestantes mataron a 10 personas y la policía ultimó a tiros a dos atacantes, en tanto perseguía a otros participantes en los disturbios, añadió.

El informe no pudo ser verificado de manera independiente. Las autoridades chinas mantienen un control estricto sobre las informaciones, y las circunstancias que rodean dichos incidentes suelen ser confusas.

Se suceden los ataques en la región pese a una fuerte presencia de seguridad impuesta después de los disturbios de 2009 en la capital regional de Urumqui que enfrentó a los uigures con migrantes de la mayoría china han, en los que murieron casi 200 personas.

Xinjiang fue escenario de más hechos de violencia a mediados del año pasado, cuando un grupo de uigures invadió una estación policial en la ciudad de Hotan el 18 de julio y tomó rehenes, de los que mató a cuatro. Días después, el 30 y 31 de julio, uigures en Kashgar se apoderaron de un camión, incendiaron un restaurante y apuñalaron a gente en las calles.

Las autoridades dijeron que 14 de los atacantes fueron abatidos por la policía en Hotan y que cinco atacantes murieron durante la violencia en Kashgar.

China sostiene que fueron ataques terroristas. Pero un grupo por los derechos de los uigur, con sede en el exterior, dijo que fueron motines antigubernamentales efectuados por ciudadanos indignados. Activistas uigures y analistas de seguridad atribuyen la violencia a la marginación económica y restricciones a la cultura uigur y a la religión musulmana que alimenta frustración e indignación entre los uigures jóvenes.

Las autoridades chinas han ofrecido pocas pruebas para respaldar sus afirmaciones acerca de supuesta participación extranjera y rara vez dan detalles de arrestos o castigos de los sospechosos.