Los cuerpos de dos oficiales navales que murieron en un incendio en el centro de investigaciones brasileño en la Antártida fueron transportados el martes al país.

El avión con los ataúdes arribó a la base aérea Galeao de Río de Janeiro donde los recibieron el vicepresidente Michael Temer y los ministros de Defensa y de Ciencia y Tecnología.

La armada dijo en un comunicado que el incendio arrasó con 70% de la base Comandante Ferraz, que inició sus operaciones en 1984. Un hombre que resultó herido se hallaba estable.

La presidenta Dilma Rousseff prometió la reconstrucción de las instalaciones.

"Nosotros vamos a reconstruirlas, las condiciones en que vamos a hacerlo dependen de los técnicos que van a decir cuál es la mejor forma porque ellos ya querían hacer algunas modernizaciones", dijo Rousseff a periodistas durante una visita al estado nororiental de Pernambuco.

El ministro de Ciencia y Tecnología, Marco Antonio Raupp, dijo a la prensa que el programa antártico de Brasil "no puede detenerse porque es estratégico".

Rousseff calificó a los dos soldados muertos de "héroes" que sacrificaron sus vidas para salvar a las personas que estaban en la estación.

"Los dos sargentos fueron dos héroes brasileños, eso explica el hecho de que de les fueron conferidas post mortem la medalla de la Defensa y la de la Marina. Es un reconocimiento del país a esos héroes", manifestó la gobernante.

Las medallas fueron otorgadas en una ceremonia de recibimiento de los cuerpos en Rio de Janeiro, donde fueron promovidos al grado de segundo teniente.