La oposición de Rusia y China a toda medida enérgica para poner fin a la sangrienta represión siria contra los manifestantes opositores deja pocas opciones a occidente y sus aliados árabes.

Los "Amigos de Siria" podrían tener que depender de una lenta serie de sanciones progresivamente más estrictas, el acopio de asistencia humanitaria y militar para filtrar a cuentagotas a través de las fronteras, y llamamientos a resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas cada vez más inocuas.

Rusia y China vetaron dos veces resoluciones del Consejo de Seguridad que condenaban enérgicamente a Siria. El martes, el canciller francés Alain Juppe anunció que su país preparaba una nueva resolución, esta vez concentrada en un cese de fuego y asistencia humanitaria.

Pero cada intento por apretar la presión internacional contra Siria ha chocado con la negativa de rusos y chinos.

Rusia acusó a Estados Unidos de aprovechar el levantamiento árabe para aumentar su influencia en el Oriente Medio. La resistencia de los dos países ha bloqueado efectivamente el tipo de respaldo internacional con que contaron las fuerzas de la OTAN para ayudar a los rebeldes en Libia.

De hecho, el motivo por el que Rusia es tan reacia es que una zona de veda de vuelos respaldada por la ONU para proteger a los civiles en Libia se transformó en una campaña aérea sostenida de la OTAN contra las fuerzas de Moamar Gadafi.

Ahora, occidente y sus aliados árabes están mayormente restringidos a actuar lenta y paulatinamente con el endurecimiento de sanciones y el despacho de asistencia humanitaria.

El gobierno estadounidense también ha entablado discusiones con aliados árabes y europeos sobre la posibilidad de presentar una nueva resolución ante el Consejo de Seguridad para presionar a Assad a fin de que permita el ingreso de equipos internacionales para entregar suministros a las ciudades acosadas.

Esta estrategia enfrenta obstáculos similares a los esfuerzos anteriores. Funcionarios estadounidenses dicen que quieren evitar un tercer veto doble, aunque no saben si enfocar el problema sirio mediante la asistencia humanitaria en vez de la propuesta árabe de cambio de régimen aflojará la resistencia de rusos y chinos.

El objetivo actual, dicen funcionarios, sería plantear algo que promoviera la esperanza de paz, aunque signifique una resolución de alcance significativamente menor a la vetada por las dos potencias este mes.

Pero mientras la comunidad internacional podría hablar sobre corredores humanitarios o refugios, resta un problema: requeriría algún tipo de fuerza del exterior para garantizar la seguridad.

No está claro el modo en que los suministros médicos y humanitarios que, según Washington, se están preparando en las fronteras con Siria, podrían entrar en ese país sin apoyo armado.

"No importa cómo se adornen dichas ideas, inevitablemente implican una intervención militar, sea cual fuere el eufemismo que se emplee", opinó A. R. Norton, un analista sobre el Oriente Medio en la Universidad de Boston.

En cuanto a las sanciones, hay pocas indicaciones de que tengan demasiado efecto, y Siria ha dicho que pocas de sus divisas extranjeras se mantienen fuera del país.

Después que la ONU dijo que "bastante más" de 7.500 personas han muerto durante la violencia, crece la presión de los estados del Golfo Pérsico para ayudar militarmente a la oposición siria. Esa misión involucraría invariablemente fuerzas de Europa o Estados Unidos, que hasta ahora han demostrado poca disposición a montar una sin la aprobación internacional.

Y aunque Estados Unidos no esté nada convencido, algunas naciones del Oriente Medio están sopesando ahora su única otra opción: armar a la oposición siria.