Alí Abdulá Salé planea partir al exilio en Etiopía mientras que la presión en su contra crece para que abandone el país por temor a que desate nuevos ciclos de violencia, informaron el lunes los asistentes del depuesto ex presidente yemení.

Sus colaboradores dijeron que Salé abandonará el país en no más de dos días junto con algunos miembros de su familia.

Un diplomático en Saná confirmó los arreglos que se han hecho para la partida del ex presidente a Etiopía. Todos los funcionarios hablaron bajo condición de guardar el anonimato por lo delicado del tema.

El sábado, Abed Rabbo Mansour Hadi juramentó como nuevo presidente como parte del acuerdo de transferencia del poder que le dio a Salé inmunidad ante un juicio a cambio de que dejara el poder. El acuerdo tiene por objetivo terminar un año de revueltas que dejó cientos de manifestantes muertos.

El errático comportamiento de Salé ha sido una fuente importante de incertidumbre durante todo el año pasado de revueltas en Yemen.

Evitó la firma del acuerdo para la entrega del poder tres veces antes de finalmente aceptarlo.

Sus opositores temen que de quedarse en el país sea capaz de ejercer control a través de su poderosa red de familiares y aliados bien colocados en el régimen.

Salé dejó Yemen en junio luego de que resultó herido en un ataque con cohetes en contra de su palacio. Recibió tratamiento médico en Arabia Saudí durante tres meses.

Estados Unidos que ha presionado para que se logre la estabilidad en Yemen por temores de que al-Qaida extienda su influencia en la región, tenía esperanzas de que permaneciera en el extranjero, pero el líder volvió y la violencia empeoró de nuevo.

Hace tres semanas Salé fue a Estados Unidos y de nuevo se esperaba que permaneciera en el extranjero, pero regresó el sábado para la juramentación de Hadi.

Los asistentes de Salé dijeron que esperaba una respuesta por parte del sultanato de Omán para ver si podía vivir ahí, pero no ha recibido respuesta a su petición.