Martín Prado estaba en el medio de una entrevista cuando Jair Jurrjens pasó de cerca y le dijo en broma: "yo puedo contestar esa pregunta por él".

Y ciertamente el pitcher curazoleño está capacitado para responder por su compañero venezolano, ya que ambos jugadores pasaron el descanso de invierno con mucha incertidumbre.

Los nombres de Jurrjens y Prado sonaron con frecuencia en rumores de cambio, después del colapso de los Bravos de Atlanta en la recta final de la temporada regular.

Si bien la culpa por el desastre en septiembre tuvo a varios responsables, Prado y Jurrjens terminaron como los más señalados tras completar decepcionantes temporadas por culpa de lesiones.

Jurrgens apenas se anotó una victoria tras el Juego de Estrellas, mientras que Prado redondeó el peor promedio de su carrera en las mayores.

Ambos estaban preparados para cambiar de equipo.

Incluso ahora, aún con el uniforme de los Bravos en estos primeros días de las pretemporada, ninguno se siente seguro sobre su continuidad.

"Me encanta este equipo. Fue el equipo que me dio la oportunidad de jugar en las mayores", dijo Prado. "Ahora mismo sigo con los Bravos. Es el equipo que más quiero. Pero siento que en algún momento de mi carrera, (un canje) es algo que va a ocurrir. Yo trato de prepararme mentalmente. Si se da, pues ni modo. Y si no, pues me quedo".

Jurrjens ya vivió la experiencia de ser cambiado de equipo, traspasado por los Tigres de Detroit cuando estaba en las menores.

Incluso más que Prado, el abridor derecho habla como si sus días con los Bravos están contados.

"No es la primera vez", dijo Jurrjens haciendo una mueca de resignación. "Estoy acostumbrado a los rumores".

Prado confesó que solía conectarse a la Internet para enterarse de las versiones sobre sus posibles destinos. Pero de inmediato se dio cuenta que eso era estresante.

"Cuando veo mi nombre en eso, me decía: 'está bien, mejor me pongo a trabajar más duro de lo que suelo hacer', dijo Prado, ya conocido por ser uno de los jugadores que más horas dedica a su preparación física. "Pero en cierto momento del invierno dije: 'No, ya no tengo que ponerme a hacer esa clase de esfuerzo. Trataré de hacer lo que siempre he hecho y que ellos tengan que tomar la decisión".

Jurrjens, quien acaba de cumplir 26 años, sería un codiciado lanzador si el equipo decide transferirlo, sobre todo si demuestra que está sano.

La pasada temporada fue uno de los mejores lanzadores de las mayores en la primera mitad de la temporada y fue seleccionado al Juego de Estrellas con una marca de 12-3 y 1.87 de efectividad. Pero una dolencia en la rodilla derecha le frenó y apenas tuvo siete aperturas en los meses subsiguientes, con un balance de 1-3 y 5.88 de efectividad.

Atlanta tiene varios prospectos que esperan turno para ser tomados en cuenta en su rotación, como lo son el panameño Randall Delgado y el colombiano Julio Teherán.

Prado tuvo que cambiar de posición la pasada temporada, del cuadro interior al jardín izquierdo. Y sus problemas físicos le afectaron al batear para .260 con 13 jonrones y 57 remolcadas en 129 juegos, muy por debajo del .307 del año previo.

"No soy de dar excusas por mi fracaso", dijo Prado. "Soy consciente de que no fue mi mejor año. Pero es lo que se dio. Ahora me toca salir a jugar y hacerlo mejor".