Natalya Veselova se ha pasado más de un año tratando de obtener su permiso de conducir. Lo que debería haber sido un trámite simple se ha convertido en una frustrante pesadilla. Al parecer, la razón es que se niega a sobornar a los policías de Moscú que toman el examen.

"Ellos están haciendo todo lo que pueden para obligar a la gente a que pague sobornos por sus licencias", dijo Veselova, de 33 años y madre de un niño pequeño, que ahora ha fallado el examen de conducir siete veces. Muchos otros en su posición cedieron y pagaron el soborno esperado, usualmente el equivalente a algunos cientos de dólares.

Desde que Vladimir Putin llegó al poder en el 2000, la corrupción ha penetrado el tejido de la vida diaria en Rusia. Personas comunes se encuentran dándole dinero a policías, médicos, maestros y funcionarios del gobierno a cambio de servicios públicos básicos.

El resentimiento por la situación ha contribuido a alimentar el movimiento de protesta contra Putin, ahora primer ministro, en momentos en que busca regresar a la presidencia en los comicios del 4 de marzo. Las enormes marchas en Moscú en meses recientes fueron desatadas por las elecciones parlamentarias de diciembre ganadas por el partido de Putin presuntamente con fraude, pero la indignación hizo aflorar una furia aún más profunda por la corrupción y el amiguismo que ha fomentado Putin.

La corrupción era un problema durante la era soviética y bajo el primer presidente ruso Boris Yeltsin. Lo que ha cambiado bajo Putin, dicen expertos, es la cantidad de sobornos pagados a funcionarios, que se ha disparado junto con los ingresos.

La corrupción además se ha vuelto más institucionalizada. Los jefes tienden a no castigar a los empleados que aceptan sobornos, y en lugar de ello demandan una parte. Observadores dicen que el Kremlin ha tolerado los sobornos porque son la principal fuente de ingresos de millones de burócratas cuyo apoyo es crucial para Putin.

La magnitud de la corrupción en Rusia es reflejada en el Índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional, en el que Rusia es 143 entre 183 países.

La corrupción usualmente involucra a grandes empresas y al gobierno: los sobornos son algo común para muchos contratos, jueces corruptos pueden ser usados para destruir o tomar posesión del negocio de un competidor, mientras que amigos y familiares de funcionarios del gobierno están entre las personas más ricas del país.

Pero todo esto es a menudo parte de la vida diaria.

Los rusos usualmente pagan para llevar a sus hijos a la escuela o recibir tratamiento médico, pese a que se supone que la enseñanza y la salud pública son gratis.

Un estudio estima que los 143 millones de habitantes de Rusia pagaron unos 164.000 millones de rublos (5.000 millones de dólares) en sobornos "cotidianos" en el 2010. La mitad de los residentes de Moscú y casi 40% de todos los rusos han estado en una situación en la que sintieron que era necesario un soborno para resolver la situación, de acuerdo con una investigación conjunta realizada el año pasado por la Fundación de Opinión Pública y la Fundación Indem, que estudia la corrupción.

El costo promedio de los sobornos ha aumentado al doble en los últimos cinco años, a 5.290 rublos (178) dólares, dijo el estudio realizado por los investigadores independientes rusos.

"Los ciudadanos no quieren pagar sobornos", dijo Elena Panfilova, directora de Transparencia Internacional en Rusia. "Ellos pagan simplemente cuando son arrinconados y no tienen opciones".

Muchos de los sobornos son para la policía del tránsito, que entre otras tareas está a cargo de los exámenes de conducir.

Veselova comenzó a recibir lecciones de conducción en enero del 2011, esperando que para mediados de ese año iba a poder hacer mandados con su hija en el asiento trasero. En mayo, estaba lista para presentarse a los exámenes. Veselova aprobó el examen escrito y el de estacionamiento y de maniobras, pero falló el de carretera.

Regresó a la estación, un viaje de una hora y media, para volver a tomar el examen, en seis ocasiones. En todas las ocasiones, los policías encontraron problemas con su manera de conducir. Como el código ruso está lleno de regulaciones arcaicas, los agentes tienen numerosas excusas para suspender a un solicitante.

"Si no le gustas a un examinador, es muy fácil para él suspenderte", dijo Serguei Kanayev, director de la Federación de Dueños de Automóviles, con sede en Moscú.

Veteranos instructores dicen que los solicitantes son suspendidos usualmente por detalles sin importancia y que muchos de sus alumnos terminan pagando pese a ser buenos conductores. En la mayor parte de los casos, los agentes policiales no tiene que solicitar expresamente un soborno. Su conducta durante el examen y el consejo de "regresa mejor preparado" son normalmente indicio de que habría que pagar algo.

Kanayev estima que 50% de los rusos que fallan el examen terminan pagando para recibir la licencia. No existen cifras disponibles mayormente por la renuencia de las persona a admitir que han sobornado a policías.

Los diarios rusos están llenos de reportes sobre policías arrestados por cargos de corrupción. El año pasado, el jefe del departamento de exámenes de conducir y otros cinco empleados de una estación de policía en Moscú fueron despedidos por "entregar licencias de conducir a cambio de sobornos". Pero la práctica continúa.

Los familiares y amigos de Veselova han estado tratando de convencerla de que deje de perder tiempo y pague el soborno, usualmente entre 10.000 y 15.000 rublos (330 y 500 dólares).

"Yo creo en Dios. Eso sería engaño", dice Veselova. "Tengo una niña. ¿Cómo puedo decirle que debe ser honesta siempre?".