La NASA va a tener que aplicar los frenos en sus intenciones de viajar a Marte.

En los últimos dos decenios, la agencia espacial estadounidense ha estado prácticamente obsesionada con Marte, y apenas ha desperdiciado las oportunidades para enviar una nave robótica a explorar el planeta rojo cada dos años.

A mediados de 2012, el aparato más tecnológicamente avanzado de todos, Curiosity, va a aterrizar cerca del ecuador marciano en busca de los componentes químicos esenciales para la vida. Mientras más estudian Marte, más se acercan los científicos a responder si alguna vez existió allí vida microbiana, una clave para la interrogante mayor: "¿Estamos o no solos en el universo?".

Los presidentes estadounidenses han hablado por mucho tiempo de enviar astronautas a Marte. Hace un par de años, el presidente Barack Obama dijo en el Centro Espacial Kennedy que ir a Marte era una prioridad mayor que ir a la Luna, y que quería astronautas en el planeta para mediados de la década de 2030.

Pero misiones robóticas a Marte programadas para el 2016 y el 2018 fueron eliminadas de la nueva propuesta presupuestaria del presidente, aunque la NASA se ha gastado ya 64 millones de dólares en diseños preliminares con la Agencia Espacial Europea para las dos misiones. El vuelo más ambicioso hasta ahora a Marte, un proyecto respaldado por la Academia Nacional de Ciencias como la prioridad número 1 en el sistema solar — tomar muestras de rocas y suelo de Marte y traerlas a la Tierra — está suspendido por tiempo indefinido.

"Estamos realmente en una encrucijada", dijo el jefe de ciencias planetarias de la NASA Jim Green.

La agencia espacial va a perderse la oportunidad del lanzamiento del 2016 y, si tiene suerte, espera salvar algo relativamente barato para el 2018, cuando Marte pase cerca de la Tierra. Pero no va a tratarse de la vasta misión de colección de rocas que los científicos esperaban. Lo que sería la nueva misión para el 2018 es algo que ni siquiera los altos mandos de NASA tienen claro.

Para los científicos, el mensaje de la Casa Blanca parece simple: adiós, Marte.

El lunes, disgustados expertos en Marte tenían programada una reunión con funcionarios de la agencia para buscar formas de relanzar el programa más allá de la misión del 2013.

Si el presupuesto nuevo es aprobado de la forma actual, "en esencia es el fin del programa de Marte", dijo Phil Christensen, un experto en la Universidad Estatal de Arizona.