Millones de dólares en dinero de la Casa Blanca han contribuido a financiar programas de la Policía de Nueva York que colocan a barrios musulmanes bajo vigilancia.

El dinero es parte de un fondo poco conocido para ayudar a las agencias del orden a combatir el narcotráfico. Desde los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001, los gobiernos de George W. Bush y Barack Obama han proveído 135 millones de dólares a la región de Nueva York y Nueva Jersey a través del programa, conocido como HIDTA.

Parte de ese dinero — no se sabe exactamente cuánto, porque el programa tiene poca supervisión — ha pagado por los automóviles que agentes policiales vestidos de civil usaron para efectuar patrullajes de inteligencia en barrios musulmanes. Otra parte fue empleada para adquirir computadoras que almacenan hasta la información más inocua sobre estudiantes universitarios musulmanes, sermones en mezquitas y eventos sociales.

Los reportes que recibió el comisionado de la policía neoyorquina Raymond Kelly sobre esas operaciones fueron preparados en computadoras de HIDTA.

El lunes, Kelly dijo que no planea disculparse por el operativo de vigilancia y que el departamento de policía de Nueva York no cederá a pesar de la crítica que ha recibido de parte de legisladores de Nueva Jersey disgustados de que la policía haya vigilado comunidades en el estado.

Indicó que el gobernador, el senador Robert Menéndez y el alcalde de Newark, Cory Booker, hicieron mal al poner en entredicho las acciones de la policía neoyorquina.

La AP confirmó el uso de fondos de la Casa Blanca por medio de documentos secretos de la policía y entrevistas con funcionarios y ex funcionarios municipales y federales. La AP obtuvo además documentos electrónicos con firmas digitales que indican que fueron creados y almacenados en computadoras de HIDTHA. El programa de HIDTHA es supervisado por la oficina de política antidrogas de la Casa Blanca.

La revelación de que la Casa Blanca está pagando al menos parcialmente por los programas de vigilancia de la policía de Nueva York en lugares donde los musulmanes estudian, trabajan y oran complica los esfuerzos del gobierno de Obama de mantenerse fuera de la disputa sobre los polémicos programas. El gobierno ha abogado por mantener relaciones armoniosas con los musulmanes estadounidenses y ha dicho que las agencias del orden no deberían espiar a toda una comunidad.