El presidente Rafael Correa desistió del juicio que se sigue a varios periodistas que fueron condenados por la justicia tras acusarlos de publicar injurias en su contra, lo que algunos interpretaron como una salida decorosa a un embrollo político y que dejó el sabor amargo de que aún subsiste una amenaza latente sobre la prensa.

En tono de advertencia y algo amenazante, Correa destacó que su decisión representa un "perdón sin olvido" y beneficia al ex editor de opinión del diario El Universo, Emilio Palacio, y tres de los ejecutivos de ese rotativo.

Los abogados del mandatario, la oficina Gutemberg y Alembert Vera, entregaron a la Corte Nacional de Justicia el desestimiento procesal anunciado por Correa en horas de la mañana.

"Es necesario para el bien de todos los ecuatorianos, para el bien del país, del desarrollo de todos nosotros y de nuestro futuro, dejar atrás este proceso", dijo el mandatario en ese documento. "He tomado la decisión, por el bien y por el futuro de todos los ecuatorianos, esperando que esta sentencia cause un efecto, y que este único efecto es que los medios de comunicación deben ser más serios, más profesionales y éticos en su tan delicada labor de informar a la ciudadanía".

"En el escrito que presentan ellos dicen perdón de la pena, que incluye la prisión y la multa, luego dicen condonación y remisión civil de la indemnización de daños y perjuicios, no hay que pagar los 40 millones, y luego mencionan que los abogados renuncian a los honorarios profesionales (2 millones)", dijo el abogado de El Universo, Joffre Campaña, a la AP. "En ese escenario lo que cabe es que la Corte Nacional ordene el archivo del expediente, pero únicamente cuando el archivo del expediente se produzca habrá un pronunciamiento de diario El Universo".

Después de un publicitado juicio contra el diario, que culminó con un fallo inapelable que condenaba a tres años de cárcel a Palacio y a los ejecutivos y dueños de la publicación Carlos, César y Nicolás Pérez, así como a pagar una indemnización de 42 millones de dólares, expertos y analistas ven el gesto del presidente como una necesidad originada por la presión y críticas que recibió.

El juicio contra El Universo le creó a Correa un ambiente político adverso a nivel nacional e internacional, que le significó diversas protestas de opositores, organizaciones de derechos humanos y agremiaciones de diarios y que lo apremiaron a tomar una salida decorosa: desistir de la acción penal.

Tal vez el mejor resumen del caso lo hizo el Nobel de Literatura de 2010, Mario Vargas Llosa, quien en una columna publicada en el diario El País de España ayer, dijo que Correa "acaba de ganar una importante batalla legal contra la libertad de prensa en su país y ha dado un paso más en la conversión de su gobierno en un régimen autoritario".

"Políticamente (su decisión) mostró daños colaterales no previstos para el gobierno y la propia imagen del presidente, especialmente a nivel internacional", dijo a The Associated Press el catedrático de posgrado en comunicación de la universidad Andina, Hernán Reyes, que además cree que Correa no ponderó sus acciones.

En conversación con la AP, el coordinador para las Américas del Comité de Protección para los Periodistas, con sede en Nueva York, Carlos Lauría, dijo que por decidir demandar a sus críticos, Correa "unánimemente ha sido condenado por la opinión pública internacional, por las organizaciones de derechos humanos, la prensa internacional, que ha visto esto como un avance al debilitamiento de las instituciones democráticas y los derechos".

Lauría señaló que queda latente una advertencia hacia los columnistas o periodistas que investigan la corrupción en el país: "cuidado con lo que dicen, cuidado con lo que investigan porque la crítica y la investigación pueden ser sancionados con cárcel o indemnizaciones millonarias".

Incluso hay quienes opinan que con el precedente que se sentó con las demandas, Correa ya provocó un daño irreparable a la libertad de expresión en su país. Uno de ellos es el director de la organización no gubernamental Human Rights Watch, con sede en Nueva York, José Miguel Vivanco, quien destacó que "sin duda contribuirá a un ambiente de autocensura".

En casos que se consideran dentro del ámbito privado del derecho penal, "es prerrogativa del demandante, en este caso el ciudadano Correa, impulsar el juicio o desistir del juicio", explicó a la AP el jurista y ex integrante del Consejo de la Judicatura Javier Arosemena.

El presidente de la Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos (AEDEP), Diego Cornejo, dijo que el desestimiento es visto por su organización como "un gesto positivo que va a permitir la distensión, bajar las tensiones políticas con el país".

Correa asumió el gobierno en enero de 2007 para un periodo de cuatro años, pero en 2009 llamó a elecciones adelantadas que ganó y su mandato se extendió hasta 2013.

"He decidido ratificar lo que hace tiempo estaba decidido en mi corazón, que decidí también con familiares y amigos y compañeros cercanos: perdonar a los acusados concediéndoles la remisión de las condenas que merecidamente recibieron, incluyendo a la compañía El Universo", dijo el mandatario en el palacio del gobierno ecuatoriano esta mañana.

Con el desestimiento también se beneficiaron los autores del libro "El Gran Hermano", publicado en 2010 para denunciar presuntos contratos por 600 millones de dólares entre el estado y empresas vinculadas a Fabricio Correa, hermano mayor del presidente, cuando la ley prohibe que los parientes del gobernante sean contratistas del estado.

Juan Carlos Calderón y Christian Zurita, autores del libro, dijeron que la decisión de Correa permite "intentar parar de la mejor manera las enormes críticas mundiales, nacionales y dentro de su propia organización (hacia el presidente)".

Los directivos de El Universo involucrados en el juicio decidieron esperar a conocer el texto que sus abogados presenten ante la justicia para pronunciarse al respecto.

La directora encargada de El Universo, Nila Velásquez, declaró que "una vez que el caso sea archivado los directivos de El Universo harán su pronunciamiento". En el mismo sentido se pronunció Nicolás Pérez.

El director de ese diario, Carlos Pérez, permanece desde el 16 de febrero en la embajada de Panamá en Quito buscando asilo, a lo cual el canciller Ricardo Patiño señaló que "hay que decirle que ya se vaya a su casa".

El analista y profesor de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Santiago Basabe, consideró que el proceso penal "era como una bola de nieve: empezó como algo pequeño y no fue dimensionado y llegó al punto en que el gobierno necesitaba zafarse".

Basabe consideró que al concederles el perdón, Correa encontró "una salida decorosa" al embrollo en el que parecía metido por el revuelo que el caso había cobrado.

"Desafortunadamente, un año de proceso judicial permitió que la polémica creciera y que la polarización se agravara. Esperamos que este clima se calme con el perdón presidencial y que los delitos de prensa sean despenalizados pronto" en Ecuador, expresó la organización no gubernamental Reporteros sin Fronteras en su página de internet.

Sobre la decisión de Correa, el ex editor Palacio expresó en entrevista telefónica con AP que se trata de "un triunfo espectacular, no de Emilio Palacio sino de la libertad de expresión".

Organizaciones internacionales que defienden la libertad de prensa censuraron la decisión de Correa de enjuiciar a los periodistas y han exigido a Ecuador abolir las leyes que criminalizan el trabajo de la prensa.

Pero en su momento, Correa consideró intolerable que Palacio lo acusara de "haber ordenado fuego a discreción y sin previo aviso contra un hospital lleno de civiles y gente inocente" en una columna de opinión que se refería al operativo militar mediante el que Correa fue rescatado tras permanecer retenido nueve horas por policías sublevados dentro de un centro médico de esa institución. Correa afirmó que se trató de un intento de golpe de Estado.

El presidente "ha demostrado que su corazón, que su humanidad está por encima de las bajezas que ha tenido que soportar, es un ejemplo", lo defendió el canciller Patiño.

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La periodista de The Associated Press Gisela Salomón contribuyó con esta información desde Miami.