Con múltiples actos religiosos y ceremonias de velas en memoria de los 543 fallecidos, Chile recordó el lunes el segundo aniversario del devastador terremoto de 8,8 grados de magnitud y posterior tsunami que barrió caletas pesqueras y penetró a varias ciudades.

Una de las ceremonias se realizó en el palacio de gobierno y fue encabezada por el presidente Sebastián Piñera, quien poco antes, al inaugurar una escuela reconstruida en Santiago, declaró que "hemos estado trabajando intensamente en la reconstrucción... y muchos ya ven el terremoto como algo lejano y distante".

Sin embargo, la lenta entrega de viviendas desespera a los damnificados sin casa, muchos de los cuales continúan viviendo en campamentos.

Hace tiempo se puede viajar al sur por la carretera Panamericana, que se había cortado en múltiples tramos tras el terremoto, sin tener que desviarse por eternos caminos de tierra.

El problema que persiste es la reconstrucción de las 220.000 casas destruidas o dañadas severamente en seis de las 15 regiones chilenas, donde vive 80% de los 17 millones de chilenos.

Según el último balance de Piñera, 136.000 casas se encuentran en construcción, de las cuales se han entregado 72.000. La reconstrucción de la estructura vial y productiva alcanza 99,8%.

La oposición de centroizquierda afirma que el avance real en las obras de viviendas es de 10% y que la diferencia en los números se debe a que el gobierno mezcla viviendas reparadas con nuevas.

La Concertación, que agrupa a cuatro partidos de centroizquierda, dijo el lunes que las cifras no son positivas. Ignacio Walker, presidente del centrista Partido Demócrata Cristiano, sostuvo que "a nuestro juicio, el balance del proceso de reconstrucción es deficitario".

El ministro de Vivienda, Rodrigo Pérez, opinó que "es un error grave, con intencionalidad política esa cifra del 10%".

Según números oficiales, 3.000 familias que perdieron sus viviendas deberán pasar un tercer invierno en campamentos en frágiles casas de madera.