Las tropas armadas de Filipinas chocaron contra guerrillas comunistas en una feroz batalla que dejó dos rebeldes muertos y dos niños que estaban entre los insurgentes en una provincia del noroeste, dijeron el domingo funcionarios.

El comandante militar Josué Gaverza Jr. dijo que ha ordenado una investigación para determinar si los soldados cometieron errores que hayan derivado en la muerte de los dos niños , de 7 y 10 años de edad, y la herida de su hermana durante los enfrentamientos del sábado en un poblado remoto en la provincia de Camarines del Norte.

Los tres, que se cree eran hijos de uno de los rebeldes muertos, quedaron bajo fuego cruzado, dijo Gaverza.

Un pelotón de soldados viajó al poblado de Labo luego de haber recibido información de los residentes de que el grupo guerrillero Ejército del Nuevo Pueblo había llegado al área en busca de comida y para conseguir dinero mediante la extorsión. Mientras se acercaban, unos 15 guerrilleros abrieron fuego desde una cabaña y una colina cercana, desatando una breve, pero intensa batalla, dijo el teniente coronel Epimaco Macasilang.

Luego de que los guerrilleros, superados en número, se retiraron, las tropas encontraron los cuerpos de dos rebeldes y de los niños en la cabaña. La hermana de los niños, de 14años, fue encontrada en la cabaña con una herida en su muñeca y fue llevada al hospital, dijeron oficiales del ejército.

Gaverza agregó que le apenaba que los niños hubieran quedado atrapados en fuego cruzado.

El portavoz regional del ejército, el mayor Angelo Guzmán, dijo que los soldados no sabían de la presencia de los niños en la cabaña, desde la que algunos rebeldes disparaban y donde luego fueron encontrados dos rifles. Por el momento, aun no está definido quién hirió a los niños, dijo.

Más de 120.000 combatientes y civiles han sido muertos en los 43 años de insurgencia, una de las más largas de Asia. La rebelión rural ha perdurado en medio de una extendida pobreza, falta de tierra y carencia de gobierno en la paupérrima campiña del país.

Los rebeldes maoístas, que se calculan cuentan con un poco más de 4.000 combatientes, mataron unos 100 elementos del ejército y la policía, y realizaron 447 ataques el año pasado a pesar del constante debilitamiento de la insurgencia, dijo el ejército.